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Los 10 errores más frecuentes que cometes al conservar el pan en casa

Muchas veces con el afán de conservar los alimentos recurrimos a formas y técnicas no muy recomendables. Hoy te vamos a marcar los 10 errores más comunes en el momento de conservar el pan.

En primer lugar, el pan es un alimento que necesita métodos muy puntuales para una correcta conservación. Al ser un alimento a base de harina, agua y sal, con los días este puede adoptar cierta dureza o bien segregar moho (hongo verde de la masa) en contacto con la humedad. El ambiente en el que lo tenemos es clave, ya que el aire mismo influye en el secado, también la humedad en sus partes. El calor y el frío alteran su blandura.

En estas fechas donde el pan es el alimento que no falta en la mesa, para los días festivos siempre está presente, ya sea en una picada, en el almuerzo o en la cena. Si compramos cierta cantidad y nos sobra, tenemos que saber cómo mantenerlo en buen estado, al menos por algunos días.

El pan es un alimento perecedero que si no lo conservamos correctamente, se seca. Lo ideal es tenerlo siempre fresco, crujiente, con su miga tierna, y alejado de riesgos externos, como ser insectos y hongos.

Seguramente en algún momento que tuviste pan en abundancia pensaste: Dónde guardar el pan, qué hacer con el pan que nos sobra, saber si es mejor la heladera o la temperatura ambiente, cómo congelar pan y cómo descongelarlo. A continuación te vamos a resaltar algunos errores frecuente que cometemos en el momento de conservarlo:

1. .Pensar que un pan industrial se conserva mejor

Es un error pensar que el pan que se elabora en grandes cantidades tiene menos probabilidades a echarse a perder, se conserva mucho menos que el que se ha realizado en un horno de manera artesanal, con los mejores ingredientes. El pan industrial se fermenta una sola vez, las tiras o bollos se congelan para su distribución y se recuece en hornos de aire forzado. Este procedimiento permite que el resultado sea un pan que se seca o degrada en menos tiempo que el realizado en una panadería especializada, que puede mantenerse en óptimas condiciones hasta 5 días. Siempre y cuando lo tengamos guardado en bolsa de papel, sin que le dé el aire, será lo ideal.

2. Usar bolsa de plástico en los panes crocantes.

Guardar el pan crocante en tira en una bolsa de plástico, no es muy recomendable. El pan al ser un alimento que posee agua en su preparado, es muy receptivo a la humedad ambiente, por lo tanto si lo introducimos en una bolsa de plástico, esta genera humedad en su interior una vez cerrada. Esto generará el moho del pan, ese hongo verdoso que suele aparecer con los días, sobre todo si la temperatura ambiente es elevada. Lo ideal es conservarlo en bolsa de papel madera o en una bolsa de compra de tela de algodón o fliselina, ya que son antihumedad.

3. Guardar el pan de viena o hamburguesa en bolsas

En este caso será todo lo contrario, al pan viena y hamburguesa si debemos guardarlo en una bolsa de plástico, para que mantenga su terneza y miga blanda. Teniendo en cuenta que su textura es blanda, al estar en bolsa de plástico conserva cierta humedad, por lo que se mantiene siempre tierno. Puedes guardarlo en la heladera.

Los panes de viena y hamburguesa llevan ingredientes que mantienen su textura con cierta terneza y en contacto con temperatura ambiente y cierta humedad, se conservan muy bien por varios días en la heladera, no freezarlo. Aunque estos son propensos a contraer el hongo o moho de la humedad.

4. Conservarlo en lugares fríos o con corriente de aire

Al pan no le favorece para nada el frío de la heladera, o estar expuesto a las corrientes de aire. En contacto con las bajas temperaturas cambia su textura y contribuye al endurecimiento de la miga. Salvo que lo freezes para luego utilizarlo para hacer unas tostadas. Te recomendamos con guardarlo en la heladera.

5. Pensar que a menor tamaño, mejor conservación

Si compramos pequeños panes en bollitos pensando que se conservan mejor que los panes en tira, también estamos equivocados. Pan en tira grande o panes pequeños, están echo de la misma manera, más allá de las proporciones, un incorrecto modo de conservarlos y se nos echa a perder: endurece o contrae moho. Cuando el pan es más crocante y oscuro, es el que más rápido se va a secar. Cuando la tira de pan es más tierna y blanca, podemos mantenerlo blando unos días más, siempre y cuando lo guardemos n bolsas de tela o algodón, o bien en bolsa de papel.

El pan negro, siempre te va a durar un poco más de tiempo, por los componentes en su elaboración, ya sea harinas integrales de trigo, centeno, cebada, avena o salvado. 

6. Cortarlo en rebanadas

Si piensas que cortando el pan en rebanadas lo vas a poder conservar mejor, no lo hagas. Todo lo contrario. Las sesiones más finas de pan tienden a secarse mucho más rápido que el pan en tira. Salvo que lo cortes en pequeñas rebanadas para conservarlos en el freezer y luego hacer tostadas. La cobertura o crosta del mismo pan, actúa como capa protectora de la miga, la que conserva la mayor blandura en su interior, al seccionar en partes una tira, exponemos su zona interna y en contacto con el aire se produce el secado. La mejor manera de conservarlo por más tiempo es en tira completa. Lo mismo en el caso del pan casero o panes en bollitos.

7. Creer que la miga menos compacta se conserva mejor

Todo lo contrario, si la miga del pan está más aireada, se seca más rápido que la miga compacta. Ya sea que hablemos de pan en tiras, en bollos o el mismo pan casero. El proceso para conservar los panes de miga compacta o aireada, es la misma, siempre y cuando no lo guardemos en bolsa de plástico con aire, nos va a durar unos días a temperatura ambiente.

8. No recurrir a la tostadora

Muchos pensamos que procesar el pan por la tostadora lo hará recobrar un estado óptimo para consumirlo en la mesa. Si quieres reavivar un pan seco, puedes pasarlo por el sartén con una base de manteca por un minuto, vuelta y vuelta a fuego lento, sin que se te queme (sartén a tapa). Al menos lo tendrás con cierta blandeza para que te acompañe en el almuerzo. Si pasamos el pan por la tostadora, le extraemos todo el agua y otras propiedades que lo deshidrata. Si bien las tostadas podemos conservarlas por mucho más tiempo, perderá toda la terneza característica del pan fresco.

9. Congelar el pan sin protegerlo

Frezar el pan sin protegerlo también es un error, lo recomendable es colocarlo en una bolsa de plástico o bien envolverlo en un films de cocina, para que conserve cierta humedad en el momento de exponerlo a temperatura bajo cero, esto provocara que al descongelarlo aún conserve cierta blandura. También puedes guardarlo en algún recipiente de plástico con tapa, en medias tiras. En el momento de retirarlo del freezer para utilizarlo, hacerlo en pequeñas porciones, lo que se va a consumir. En este caso se puede ablandar en el horno o en un sartén con tapa, sin que se nos queme.

10. Usar el microondas

Si exponemos el pan a las ondas de calor de este aparato, vamos a lograr ablandarlo en el momento, al minuto se nos va a poner más duro aún. No es recomendable buscar la terneza del pan exponiéndolo a las ondas electromagnéticas de alta frecuencia que emite el microondas. Lo más recomendable es utilizar el método citado anteriormente, al horno por un momento o en un sartén con tapa y con una base leve de manteca vegetal.

Con información de: https://www.lavanguardia.com/

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