Mancha negra: cómo detectar y prevenir una de las enfermedades más peligrosas para los cítricos

La mancha negra obligó a que durante muchas instancia los envíos destinados al viejo continente tengan que ser redistribuidos. El INTA brindó recomendaciones para mitigar las pérdidas producto.

La mancha negra de los cítricos es una de las enfermedades fúngicas que mayor preocupación genera en la citricultura argentina debido a su impacto sobre la calidad de los frutos y las restricciones que impone para la exportación. En los últimos años, especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) intensificaron las investigaciones y los trabajos de monitoreo para mejorar la detección temprana del patógeno y brindar herramientas que permitan reducir las pérdidas económicas en el principal corredor citrícola del país.

La enfermedad es causada por el hongo Phyllosticta citricarpa, que afecta principalmente la piel de los frutos, donde aparecen manchas oscuras de diferentes formas y tamaños. Aunque no altera la pulpa ni representa un riesgo para el consumo humano, disminuye significativamente el valor comercial de la fruta fresca, provoca la caída prematura de los frutos y genera importantes inconvenientes para acceder a mercados internacionales que mantienen estrictos controles fitosanitarios.

Uno de los principales desafíos es que se trata de una enfermedad difícil de detectar en sus primeras etapas. El hongo puede permanecer latente durante varios meses desde que ocurre la infección hasta que los síntomas aparecen cerca de la cosecha o incluso después de la recolección, lo que dificulta su control y aumenta el riesgo de dispersión.

Las recomendaciones del INTA para reducir el riesgo

De acuerdo con los estudios realizados por técnicos del INTA en los últimos años, la prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para mantener la enfermedad bajo control. Una vez que el hongo se instala en una plantación, su erradicación resulta prácticamente imposible, por lo que el manejo debe enfocarse en disminuir la cantidad de inóculo presente en el lote y evitar nuevas infecciones.

Entre las principales recomendaciones de los especialistas se destacan:

  • Realizar monitoreos frecuentes para detectar síntomas de manera temprana.
  • Eliminar la hojarasca y los frutos que permanecen en la planta o en el suelo, ya que constituyen importantes fuentes de infección.
  • Efectuar podas sanitarias para retirar ramas secas o enfermas.
  • Evitar trasladar ramas, hojas o restos vegetales desde lotes infectados hacia áreas libres de la enfermedad.
  • Mantener un adecuado manejo nutricional y del riego, favoreciendo el buen estado sanitario de las plantas.
  • Aplicar los tratamientos preventivos recomendados dentro del período de mayor susceptibilidad de los frutos, respetando las pautas técnicas establecidas para cada región productiva.

Evaluaciones y nuevas herramientas de diagnóstico

Como parte de las investigaciones desarrolladas por el INTA, también se avanzó en la implementación de técnicas moleculares de diagnóstico mediante PCR en tiempo real, capaces de detectar con gran precisión la presencia del hongo antes de que los síntomas sean visibles.

Esta metodología permite obtener diagnósticos más rápidos y confiables, fortaleciendo los controles sanitarios y brindando mayor seguridad tanto a productores como a exportadores. Además, constituye una herramienta clave para cumplir con las exigencias fitosanitarias de los mercados internacionales y reducir el riesgo de rechazos en destino.

Un desafío permanente para el principal corredor citrícola argentino

La mancha negra representa uno de los principales desafíos sanitarios para las regiones productoras de cítricos del NOA y el NEA, donde se concentra gran parte de la producción nacional destinada al mercado interno y a la exportación.

Por este motivo, los especialistas insisten en que la detección temprana, el monitoreo permanente y la aplicación de un manejo sanitario integrado son fundamentales para minimizar el impacto de la enfermedad, proteger la calidad de la fruta y preservar la competitividad de la citricultura argentina en los mercados internacionales.

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