InicioGanaderíaPreocupación por incremento de casos de tuberculosis en tambos del litoral

Preocupación por incremento de casos de tuberculosis en tambos del litoral

La enfermedad preocupa a los tambos santafesinos, teniendo en cuenta que la enfermedad representa un impacto directo en la eficiencia de los sistemas productivos y en la industria del sector pecuario, porque provoca importantes pérdidas en la producción de carne y de leche.

La Tuberculosis Bovina es una enfermedad infectocontagiosa de curso crónico, producida por bacterias del género Mycobacterium, específicamente la especie bovis, estas especies guardan una estrecha relación como las bacterias causantes de la tuberculosis humana y aviar. Es una enfermedad muy importante en salud pública y una zoonosis de alto riesgo de salud ocupacional.

La principal fuente de infección es un bovino enfermo, un portador o un reservorio (ecológico o epidemiológico), que puede transmitir la infección a otros bovinos, al hombre y a muchas otras especies de mamíferos, mediante la excreción de las secreciones respiratorias, las heces o la leche, a través de un contacto directo o por ingestión de leche, agua o alimentos contaminados.

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Casos en Santa Fe

Previo al encuentro entre productores, veterinarios y funcionarios que tendrá lugar este jueves 5 de mayo en la Sociedad Rural de Rafaela para abordar el aparente incremento de casos de tuberculosis en tambos santafesinos, el ex presidente de la entidad ruralista y médico veterinario Pedro Rostagno sostuvo que el tema «no es alarmante» para la población, pero sí demanda mayor atención de los organismos de control.

«Se que a partir de las mayores visitas a campo se detectaron más casos positivos de rodeos con certificación de libre», dijo a Campolitoral. Y aclaró que no es una situación preocupante para los consumidores, ya que «la pasteurización industrial garantiza que se elimine la enfermedad en la leche».

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Al encuentro en la entidad ruralista asistirá el Director de Lechería, Abel Zenklusen y los especialistas Ana María Canal (ex Directora Provincial de Sanidad Animal) y Alejandro Abdala, investigador de INTA. El temario incluye también una ponencia de Mónica Beltramo sobre calidad higiénico sanitaria de la leche.

El evento se gestó tras la declaraciones de integrantes de MeProLSaFe (Mesa de Productores Lecheros de Santa Fe) sobre el aparente ocultamiento de casos positivos de tuberculosis en establecimientos declarados libres. «Entre colegas, vemos que se agravó la incidencia de tuberculosis en los rodeos comerciales de nuestra cuenca», dijo Fernando Córdoba, ex presidente y actual secretario de la entidad, quien también denunció «una especie de complicidad entre técnicos y productores que reviste gravedad».

Horas antes de la charla en Rafaela, Rostagno indicó que la Sociedad Rural no tiene un diagnóstico de la situación. Como veterinario, indicó que tampoco le consta un «recrudecimiento» de la enfermedad, pero sí advirtió «un relajamiento del Estado para realizar las auditorías y controles».

El dirigente sostuvo que «no es de ahora» la preocupación, ya que desde el año pasado «tenemos ese comentario». Incluso reveló que el propio Zenklusen les dijo que habían hecho detecciones; y que estaban adecuando a la detección de tuberculosis una técnica de vigilancia epidemiológica para brucelosis que «permitiría que se puedan realizar más auditorías y poner en regla a quienes no lo están».

Rostagno también enfatizó que «no es una situación alarmante, porque la pasteurización industrial garantiza que se elimine la enfermedad en la leche».

Una de las complicaciones asociadas a la prevalencia de la tuberculosis es que la ley indica que los casos positivos deben ir a faena. Y para un tambo podría ser un duro golpe si reporta varios animales enfermos. Al respecto Fernando Córdoba sugirió que el problema está muy extendido al indicar que «si se debieran mandar a frigorífico todas las vacas infectadas, se produciría una desinversión masiva». Afirmación que Rostagno dijo no compartir, porque no tiene conocimiento de tantos casos. Aunque explicó que «en el mundo, en los países que la erradicaron o la disminuyeron a niveles mínimo, existe el rifle sanitario y el Estado paga por ese animal sacrificado; acá el que corre con todos los costos, tanto en el control como en la pérdida por la eliminación de animales, es el productor y puede ser que en algunos casos haya resistencia o el envío a faena no sea inmediata».

En la provincia rige, desde hace 18 años, un sistema de control y auditorías para la detección de la enfermedad, así como la obligación de los establecimientos de ser declarados libres para comercializar leche a las industrias o animales para otras explotaciones. Zenklusen reconoció que «existe un leve incremento de casos positivos detectados en estas auditorías», que se realizan entre tres y cuatros veces al mes. Del mismo modo pueden darse «falsos negativos».

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