El maíz argentino atraviesa uno de los mejores arranques de campaña de los últimos años, con un nivel de ventas externas sin precedentes que anticipa un ciclo histórico para el cultivo.
Durante marzo, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) marcaron un récord absoluto y consolidaron al cereal como el principal motor del flujo exportador en plena cosecha.
Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en marzo se registraron más de 6,8 millones de toneladas para exportación, el volumen más alto para ese mes desde que existen registros. El dato no solo implica un salto interanual significativo, sino que también supera ampliamente los máximos previos y se ubica muy por encima del promedio habitual para esta época del año.
En paralelo, las ventas acumuladas ya alcanzan las 14,9 millones de toneladas, reflejando un ritmo de comercialización inusualmente acelerado.
Producción en niveles récord
El fuerte dinamismo comercial está respaldado por una campaña que promete volumen. Las estimaciones ubican la producción de maíz entre 57 y 64 millones de toneladas, según proyecciones de las principales bolsas y organismos oficiales. De confirmarse estos números, el ciclo 2025/26 se posicionaría entre los más importantes de la historia reciente, consolidando al maíz como uno de los pilares del agro argentino.
El impacto también se siente en los puertos. Durante marzo, el ingreso de camiones al Up River estuvo dominado por el maíz, que explicó cerca del 70% del total. Este cambio en la dinámica logística refleja el adelantamiento de la cosecha y el fuerte interés comercial, desplazando incluso a otros cultivos tradicionales en esta etapa del año.
Más exportaciones y nuevos destinos
Con un saldo exportable estimado en torno a las 43 millones de toneladas, el maíz se perfila como una de las principales fuentes de divisas para la economía. Además, se observa una mayor diversificación de mercados. Entre ellos, se destaca Egipto, que incrementó de manera significativa sus compras durante marzo, consolidándose como un destino en expansión para el cereal argentino.
En un contexto donde la economía necesita divisas, el maíz se convierte en un actor clave. El ritmo de ventas y exportaciones no solo anticipa una campaña récord, sino que también refuerza el ingreso de dólares en un momento estratégico del año. Con precios aún firmes y una demanda sostenida, el cereal confirma su protagonismo dentro del complejo agroexportador y se posiciona como uno de los grandes ganadores del ciclo.




