Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) advirtieron que la normativa vigente (o la modificación propuesta) podría terminar comprometiendo de manera directa los estándares de calidad del producto final.
No obstante, las autoridades del organismo técnico matizaron la postura al argumentar que, como contrapartida positiva, la medida permitirá implementar un proceso de elaboración notablemente más simple, ágil y eficiente para los productores del sector.
Con el propósito de impulsar la competitividad y la diversificación en el mercado de alimentos, el Gobierno nacional flexibilizó el marco normativo de la producción de margarinas. La medida, instrumentada a través del Senasa, suprime diversas exigencias técnicas para facilitar la elaboración de productos de mayor calidad adaptados a las demandas del consumidor actual.
Según la institución, las normativas vigentes son obsoletas. Explicó que las exigencias creadas para prevenir fraudes en la fabricación de margarinas terminan, en realidad, afectando la calidad del producto.
El cambio en el producto
A través de la Resolución 475/2026, firmada por su titular María Beatriz Giraudo Gaviglio, el organismo oficializó modificaciones clave en el histórico Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal. La nueva normativa elimina la obligatoriedad de usar sustancias testigos, prohíbe añadir manteca de leche en la elaboración de margarinas y suprime las pautas previas para el control de fraude en dicho producto.
Según se fundamenta en la resolución, el avance técnico y la modernización en los procesos de fabricación y control de las margarinas hacen que estas viejas exigencias sean obsoletas, justificando así la eliminación de los incisos correspondientes.




