El avance de la cosecha gruesa volvió a reflejarse en el ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador. Durante mayo, las empresas exportadoras de granos y subproductos liquidaron US$ 2.677 millones, una cifra que mostró una mejora respecto de abril y que estuvo impulsada principalmente por el mayor movimiento comercial de soja y maíz.
De acuerdo con los datos difundidos por la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), el ingreso de divisas creció un 7% en comparación con el mes anterior, lo que representó unos US$ 182 millones adicionales.
El incremento estuvo asociado al mayor ritmo de embarques y al crecimiento en la llegada de mercadería a los puertos exportadores, en un contexto donde la cosecha avanza con buenas condiciones climáticas y altos niveles de producción.
A pesar de la mejora mensual, el desempeño acumulado del año continúa por debajo de los registros de 2025. Entre enero y mayo, el complejo agroexportador liquidó US$ 10.343 millones, una cifra que representa una caída del 12% respecto del mismo período del año pasado.
Desde Ciara-CEC explicaron que la diferencia no responde a una menor actividad exportadora sino a un escenario internacional de precios más bajos para los principales productos agrícolas.
Según indicaron, la recuperación observada en mayo estuvo vinculada especialmente al crecimiento de las ventas externas de maíz y al avance sostenido de la comercialización de la cosecha de soja.
Récord en volumen exportado
Datos de la Bolsa de Comercio de Rosario señalaron que entre enero y mayo se embarcaron 50,4 millones de toneladas de productos agroindustriales, el mayor volumen registrado para ese período.
Del total exportado, el 68% correspondió a granos y el 32% restante a productos industrializados como aceites, harinas y pellets.
El maíz encabezó los despachos con 17,1 millones de toneladas exportadas, mientras que el trigo alcanzó 10,6 millones de toneladas. Ambos cultivos registraron incrementos significativos respecto del mismo período del año anterior.
El complejo girasol también mostró un fuerte dinamismo, con exportaciones equivalentes a 3,7 millones de toneladas entre semillas, aceite y harina.
En el caso de la soja, desde abril comenzaron a intensificarse los embarques. Hasta el momento se exportaron cerca de 1,9 millones de toneladas de poroto, mientras que más de 13 millones de toneladas fueron procesadas para la elaboración de aceite y harina destinadas al mercado externo.
Hasta fines de mayo ingresaron más de 1,3 millones de camiones a los puertos argentinos para descargar granos y subproductos.
La región del Gran Rosario concentró casi tres cuartas partes de ese movimiento, con alrededor de 965.000 vehículos, una cifra que supera ampliamente la registrada durante el mismo período de 2025.
El crecimiento del flujo de camiones acompaña el fuerte ritmo exportador y confirma el elevado nivel de actividad que atraviesa actualmente la cadena agroindustrial.
En paralelo, la cosecha continúa avanzando a buen ritmo en gran parte del país gracias a las condiciones climáticas favorables. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la recolección de soja ya cubre el 84,6% del área apta, con un avance superior al observado tanto en la campaña pasada como en el promedio de los últimos años.
La soja de primera ya supera el 90% del área cosechada, mientras que la de segunda se acerca al 70%, manteniendo resultados que sostienen la proyección nacional de producción en torno a 50,1 millones de toneladas.
La cosecha de maíz avanza a un ritmo más lento debido a cuestiones operativas y a la necesidad de que los granos reduzcan su humedad antes de ingresar a las cosechadoras.
Hasta el momento se recolectó el 34,7% del área estimada, con un rendimiento promedio nacional de 84,4 quintales por hectárea. Los primeros lotes de maíz tardío cosechados en Córdoba muestran resultados alentadores, con rindes que oscilan entre 70 y 85 quintales por hectárea.
Con estos resultados, la Bolsa de Cereales mantuvo su estimación de producción en 64 millones de toneladas, consolidando una de las campañas más importantes de los últimos años para el cereal.
El avance de la cosecha, el crecimiento de las exportaciones y el elevado movimiento logístico permiten al agro sostener su papel como principal generador de divisas del país, en un año marcado por altos volúmenes de producción pero también por precios internacionales menos favorables que los observados durante 2025.




