Un nuevo estudio vincula el aceite de soja con efectos negativos en el cerebro. Según varios estudios, el consumo de aceite de soja podría tener varios efectos negativos en la salud, los cuales se han investigado principalmente en ratones.
Un reciente estudio de la Universidad de California en Riverside sugiere que el aceite de soja, el más consumido en Estados Unidos, podría tener un impacto negativo en el sistema nervioso. Esta investigación se suma a estudios anteriores que ya lo habían asociado con la obesidad, la diabetes y trastornos neurológicos.
Investigaciones recientes sugieren que el aceite de soja podría afectar negativamente el cerebro. Se ha encontrado que puede desregular más de 100 genes en el hipotálamo (una parte clave del cerebro), incluyendo aquellos involucrados en trastornos metabólicos y neurológicos. Esto podría tener implicaciones en enfermedades como el autismo o el Alzheimer, aunque no se ha demostrado una relación causal directa. También se ha observado una reducción en los niveles de oxitocina, conocida como la hormona del «amor»
También se ha destacado el alto contenido de ácidos grasos omega-6 en el aceite de soja, en desequilibrio con los omega-3, puede generar un efecto proinflamatorio en el organismo. Se cree que esto puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y dañar las células del corazón.
¿De qué se trata el estudio?
Publicado en la revista Endocrinology, el estudio comparó ratones con cuatro dietas distintas:
- Dieta 1: Aceite de soja «convencional» (alto en ácido linoleico)
- Dieta 2: Aceite de soja Plenish (transgénico, bajo en ácido linoleico)
- Dieta 3: Aceite de coco
- Dieta 4: Dieta de control baja en grasas
Los investigadores analizaron la expresión genética de estos grupos y encontraron efectos significativos en el hipotálamo, una parte del cerebro que regula el peso corporal, la temperatura, el crecimiento y las respuestas al estrés.
Hallazgos clave del estudio
En los grupos de ratones alimentados con cualquier tipo de aceite de soja (convencional o Plenish), los investigadores descubrieron:
- Desregulación de más de 100 genes hipotalámicos, incluidos aquellos relacionados con trastornos metabólicos y neurológicos.
- Reducción de los niveles de oxitocina, la hormona del «amor», en el hipotálamo.
Aunque el estudio no demuestra que el aceite de soja cause enfermedades específicas como el autismo o el Parkinson, los científicos creen que los hallazgos podrían tener implicaciones para la función cerebral y la salud en general. Además, se descartó que el ácido linoleico o el estigmasterol sean los responsables de estas alteraciones genéticas.
Conclusiones y recomendaciones
La investigadora principal, Margarita Curras-Collazo, enfatiza la necesidad de reducir el consumo de aceite de soja. Es importante destacar que los resultados de este estudio se aplican exclusivamente al aceite de soja y no a otros productos de soja ni a otros aceites vegetales.
El estudio también sirve como una advertencia para la industria de alimentos genéticamente modificados: un producto no es «saludable» solo por tener una característica nutricional mejorada. Si bien el aceite fue diseñado para ser más saludable para el corazón, el estudio demuestra que igualmente tiene efectos negativos en la función cerebral.