Día del Trabajador: Por qué se come locro el 1° de mayo 

¿Por qué se consume locro el 1 de mayo? El ritual de comer locro en el Día de los Trabajadores es un fenómeno relativamente reciente, fundamentalmente porque en un principio este día era una jornada de conmemoración, de reclamos y no de festejos. 

El locro, comida típica del Día del Trabajador, también se repite el 25 de mayo, el 20 de junio y el 9 de julio. La celebración como tal comenzó en los primeros años de la década de 1940 con la llegada de Juan Domingo Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión donde instaló por primera vez derechos laborales que más tarde, en su presidencia, plasmo en la reforma de la constitución de 1948 con el artículo 14 bis. Sin embargo, se festejaba con otra oferta gastronómica. 

El origen de esta comida argentina, el locro, es prehispánico y preincaico, típico de algunos pueblos andinos que basaban gran parte de su dieta en el maíz o los porotos y la papa. La variedad de recetas es mucha, pero lo único que permanece invariable es su base vegetal y el lento proceso de cocción.

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Esta preparación surgió, como muchas de las comidas del mundo, de la combinación de la pobreza y de la imaginación. De cómo con poca cosa, con elementos que las grandes mesas despreciaban, combinado con aderezos, se podía llegar a un plato que, en la actualidad, ocupa espacios importantes en ollas populares, fiestas, bares típicos y en los mejores restaurantes como plato nacional.

El historiador Daniel Balmaceda explica en su libro “La comida en la historia argentina”,  que es un plato de origen quechua que fue expandiéndose desde el Alto Perú hacia el sur y que para 1810 ya todo nuestro territorio lo comía, con su propia receta; ya que cada uno utilizaba los propios ingredientes que daba la tierra, aunque el elemento principal siempre era el maíz.

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Este guiso se volvió popular en la celebración del Día del Trabajador porque cubre la necesidad de alimento para muchas personas y a bajo costo. Es caliente y sustancioso para los días fríos y ¡solidario con los amigos! (siempre hay un plato para un comensal más). Eso sí, requiere de una particular paciencia para su preparación, que dura varias horas.