El Aloe Vera, la suculenta más famosa

Es, quizás, una de las plantas suculentas más habituales en los hogares. Y no es para menos: el Aloe Vera es mucho más que una planta, una auténtica fuente de salud natural.

Una compañera hermosa y resistente que no solo decora de manera natural sino que, también, tiene múltiples usos para encontrarnos todavía mejor.

Quizás por sus bondades, el Aloe Vera se considera desde tiempos inmemoriales la «planta milagrosa». Algo que puede entenderse por dos vertientes distintas: por un lado, por sus aplicaciones para la salud; por otro, porque su nivel de exigencias es tan bajo que no deja de ser sorprendente que sobreviva (¡y puede ser longeva!) sin apenas prestarle atención.

Así, para disfrutarla en casa (con todo lo que conlleva) nada como saber cómo cuidarla.

CUIDADOS DEL ALOE VERA

Como buena planta de la familia de las suculentas (para salir de dudas, echar un vistazo a este otro post al respecto), el Aloe Vera es una planta resistente acostumbrada a climas de extrema sequía. Algo que hace que podamos olvidarnos de ese gesto (que puede convertirse en vicio en ocasiones) tan habitual de regar de manera habitual.

En el caso del Aloe Vera, será suficiente un riego cada 15 o 20 días. Tengamos en cuenta que, precisamente por su carácter vegetal, el exceso de agua es uno de sus principales enemigos: si dejamos la maceta encharcada o regamos de manera habitual, la planta puede pudrirse. Por el contrario, si está pasando sed la propia planta nos avisará arrugando sus hojas.

Maceta de base ancha y poca altura: la ideal para el Aloe Vera
Maceta de base ancha y poca altura: la ideal para el Aloe Vera

Al igual que el agua es negativa en exceso, sucede lo mismo con el frío. Una razón más que suficiente para resguardarla en los meses de invierno en caso de tenerla en exterior, y para cuidar uno de los aspectos que sí pueden considerarse absolutamente necesarios para su correcto cultivo: la luz. No tengamos miedo de exponerla directamente al sol.

La planta no solo lo agradecerá sino que, además, nos regalará con su singular floración. Una que, sin ser excesivamente llamativa, sí embellece la planta rompiendo su carácter verde tan característico con un toque tropical.

CÓMO CULTIVAR ALOE VERA

Al igual que otras suculentas, las necesidades de suelo del Aloe Vera son reducidas: precisa un suelo que permita un drenaje rápido, por lo que lo ideal es un sustrato específico (rico en arenas y perlita). Es más que recomendable optar por macetas con un buen sistema de drenaje para ayudar al sustrato o, en su defecto, colocar una capa de grava que permita facilitar la eliminación de agua.

En lo que sí tendremos que ser especialmente cuidadosos será en el momento de su trasplante. Un momento comprometido que, con los cuidados necesarios, antes o después sucederá ya que el Aloe Vera se caracteriza por contar con un crecimiento tipo arbusto siempre que se cultive correctamente. Algo sencillo de realizar siguiendo los consejos de nuestro tutorial de trasplante.

BENEFICIOS DEL ALOE VERA

Y, con los cuidados necesarios, llegamos a otro de los buenos motivos para tener Aloe Vera entre nuestras plantas: sus beneficios.

Unos que oscilan desde su capacidad de regeneración celular de la piel (el interior de sus hojas carnosas es perfecta como tratamiento de belleza pero, sobre todo, para ayudar a la piel para cicatrizar ante quemaduras, por ejemplo), efecto analgésico (ante picaduras de insectos o rozaduras), protección del sistema inmunitario y efectos depurativos.

https://youtu.be/IyF-m53GJKM

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