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El circuito de la viticultura en Colonia Caroya: La producción vinos y derivados

La ciudad de Colonia Caroya y sus alrededores atesoran una extensa historia vitivinícola, quizás de las más antiguas e interesantes de nuestro país.

Colonia Caroya es una ciudad del norte de la provincia de Córdoba, ubicada en el departamento Colón, donde actualmente se concentra uno de los circuitos productivos más importante de la provincia, tanto en fruticultura como en la producción de vinos regionales, entre otras cosas.

La finca Riulat, una de las principales áreas vitivinícola de la región donde se empezó a sembrar hace 16 años, en el 2004, momento inicial cuando llegaron a alquilar un terreno para la siembra de uva que sería destinada a la producción de vinos y derivados. Con el tiempo se llegaron a cultivar árboles frutales como el manzano y el duraznero. Las frutas obtenidas de estas plantaciones fueron destinada a la venta en las ferias o en pequeñas verdulerías de la región, de esta manera se ganaban la popularidad de buena calidad.

Entre los primeros cultivos de frutales se destacaban el ciruelo y el nopal (la tuna) especies que se tuvieron que adaptar a la región, sobre todo al suelo que no reunía las condiciones para el crecimiento de las plantas, ya que al inicio del proyecto presentaba característica de seco y árido.

Hoy en día existen ejemplares añejos, siendo los primeros frutales que se cultivaron en la finca, a lo que luego se le sumaron cultivos como la rúcula, la mandioca (yuca) entre otros.

El fuerte de la región es la vid, parrales que actualmente cubren una importante extensión de cultivos, y con el pasar de los años se logró que la producción de uvas fuera ganando protagonismo, y actualmente es destinadas a la elaboración de distintas variedades de vinos dentro del circuito vitivinícola regional, incluyendo el jugo de uva, que llega a ser un clásico en cuanto a bebidas naturales.

El trabajo del productor: Entre la producción y lo comercial

En el trabajo del productor se engloba varios puntos clave en cuanto a la producción de distintas variedades de uvas que son destinada a la elaboración de vino, entre las variedades más reconocidas están la de Cabernet, Malbec, Merlot, ancellotta, entre otras, contando al menos con seis variedades distintas. Actualmente la elaboración de vinos y la rentabilidad en cuanto al comercio apuntan no solo a la comercialización local, sino que también a la expansión en el comercio exterior, buscando ampliar el rango de venta del producto a medianos y grandes compradores.

Fortaleciendo viticultura orgánica regional

El objetivo de la viticultura orgánica es perseguido desde hace años  que consiste en mejorar la sostenibilidad del agro ecosistema de la vid, por lo que el viticultor orgánico debe emplear recursos locales para alcanzar tal fin y auto elaborar sus propios insumos incorporando métodos de control para plagas y enfermedades, aumentar el reciclaje y la biodiversidad regional, de tal manera de lograr parrales y frutas optimas con cierta sanidad, calidad del producto, seguridad y sobre todo mantener el cuidado del medioambiente.

Para alcanzar la viticultura orgánica se realiza un uso responsable y racional de los recursos naturales, por lo que se evita el uso de químicos o todos aquellos productos que aporten un efecto toxico y que puedan impactar en los cultivos de la uva como así también producir un impacto en la fertilidad del suelo, como los fertilizantes, herbicidas y pesticidas. Para reemplazar aquello se emplean productos de origen orgánico naturales que cumplen con las mismas funciones de manera natural.

Proceso de elaboración del Vino

Veamos cómo es el proceso de elaboración del vino tinto paso a paso desde el momento en el que se recoge la uva hasta que podemos disfrutarlo en una copa.

1- Vendimia y despalillado

La vendimia también forma parte de la elaboración del vino ya que es muy importante seleccionar la uva en su punto de maduración idóneo para contar con la cantidad de azúcares necesaria.

Tras la recogida se procede al despalillado un trabajo 100% manual, mediante el cual se separan las uvas de la parte verde del racimo.

2- Estrujado

Con las uvas sueltas y dispuestas se procede a romper las pieles (hollejo) para extraer su zumo. El estrujado se realiza por presión controlada ya que no es conveniente romper las semillas de la uva para evitar un extra de amargor en el zumo. El hecho de mantener este primer extracto en contacto con las pieles ayuda a facilitar el proceso de maceración.

3- Fermentación y maceración

Una vez extraído el primer jugo tanto el mosto como los restos de uva se trasladan a un depósito para comenzar el proceso de fermentación. En este paso los azúcares propios del zumo evolucionarán hasta convertirse en alcohol.

Por último, se dará la maceración: el zumo inicial comienza a aportar al futuro vino aspectos tan importantes como color, aromas o los taninos propios de la mezcla.

4- Fermentación

Tras el prensado de la mezcla anterior se produce otra fermentación en la que el ácido málico se transforma en ácido láctico. Un proceso con el que se busca eliminar cierta acidez del vino.

5- Trasiego, clarificación y filtración

Trasiego: Cambiar el caldo de recipiente, con vistas a que se oxigene, pero también a eliminar cualquier rastro sólido.

Clarificación: Un proceso químico natural con sustancias orgánicas que ayudan a condensar cualquier impureza.

Filtrado: No se realiza siempre, pero contribuye a eliminar cualquier impureza.

6- Embotellado

El último paso del proceso de elaboración del vino es el embotellado que además forma parte de su crianza. Durante este periodo el vino se estabiliza hasta conseguir el equilibrio necesario en sus matices.

Colaboración de autoría: Viviana Briggith Bermúdez

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