El Gobierno habilita más bioetanol en naftas para contener la suba de los combustibles

En un intento por moderar el impacto de la suba internacional del petróleo en los surtidores, el Gobierno nacional avanzó con una flexibilización en la composición de las naftas. A través de una actualización técnica, las refinadoras podrán incorporar de manera voluntaria una mayor proporción de bioetanol en las mezclas.

La medida fue oficializada por la Secretaría de Energía mediante una nueva resolución que eleva el límite permitido de oxígeno en los combustibles, un parámetro directamente vinculado con el contenido de bioetanol. A partir de este cambio, las empresas podrán aumentar el corte hasta un 15%, siempre respetando los estándares de calidad vigentes.

Desde el área energética explicaron en un comunicado oficial que la decisión apunta a otorgar mayor flexibilidad operativa a las refinadoras y, al mismo tiempo, generar herramientas para amortiguar los aumentos en los precios finales que pagan los consumidores.

El cambio no implica modificaciones en los cortes obligatorios ni introduce nuevas exigencias para el sector. Se trata, en cambio, de una adecuación técnica que habilita alternativas dentro del marco regulatorio vigente.

En paralelo, el esquema del biodiesel no sufrió alteraciones, ya que el gasoil ya contemplaba porcentajes de mezcla más elevados dentro de su normativa.

La medida llega en un momento de fuerte tensión en el mercado global. El aumento del precio del crudo, impulsado por conflictos geopolíticos en Medio Oriente, ya tuvo impacto en el mercado local.

Solo en marzo, los combustibles registraron incrementos cercanos al 15%, acumulando una suba significativa en lo que va del año. En términos interanuales, el encarecimiento supera ampliamente el ritmo de la inflación, lo que profundiza su impacto tanto en el consumo como en los costos logísticos.

En este escenario, la posibilidad de incrementar el uso de bioetanol aparece como una herramienta para reducir la dependencia de los componentes fósiles y, en consecuencia, atenuar la transmisión de los shocks internacionales a los precios locales.

Desde el Gobierno remarcaron que la iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a dotar de mayor previsibilidad al mercado de combustibles. La combinación de reglas más flexibles y ajustes técnicos busca mejorar la capacidad de respuesta ante escenarios de volatilidad externa.

Si bien el impacto de la medida dependerá de las decisiones que adopten las refinadoras, el objetivo es generar condiciones para contener las subas sin intervenir de manera directa en la formación de precios y sostener el abastecimiento sin alterar los estándares de calidad del mercado interno.

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