Al igual que los seres humanos, las plantas poseen un reloj biológico interno, conocido como reloj circadiano, que les permite sincronizar sus procesos vitales con los ciclos de luz y oscuridad del día.
En las personas, este mecanismo celular regula funciones esenciales como los períodos de sueño y vigilia. En las plantas, sin embargo, su influencia es aún mayor, ya que determina gran parte de su crecimiento y desarrollo.
Debido a su estrecha dependencia de la luz solar, los relojes circadianos regulan procesos fisiológicos fundamentales, entre ellos la fotosíntesis, el intercambio de gases con la atmósfera y la transpiración, es decir, el movimiento del agua desde las raíces hasta las hojas, donde finalmente se evapora hacia el ambiente.
Un descubrimiento que puede transformar la agricultura
Investigadores descubrieron que el reloj biológico de las plantas desempeña un papel decisivo en la eficiencia con la que utilizan el agua, permitiéndoles administrar este recurso de manera mucho más eficiente de lo que se creía hasta ahora.
Para llegar a esta conclusión, los científicos realizaron una serie de experimentos utilizando plantas modelo de laboratorio en las que modificaron los genes responsables del funcionamiento de los ritmos circadianos.
Los resultados mostraron que algunas alteraciones genéticas provocaban un mayor consumo de agua en relación con el crecimiento de las plantas. Sin embargo, el hallazgo más sorprendente fue que otras modificaciones permitieron que las plantas crecieran fuertes, sanas y con un menor consumo de agua, aumentando significativamente su eficiencia hídrica.
Además, el estudio demostró que no es un único componente del reloj circadiano el que controla este proceso, sino el funcionamiento coordinado de todo el sistema biológico, responsable de regular múltiples respuestas fisiológicas de la planta.
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Una herramienta para enfrentar la escasez de agua
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para el desarrollo de cultivos capaces de producir más utilizando menos agua, una característica que adquiere una importancia estratégica frente al cambio climático, las sequías recurrentes y la creciente demanda mundial de alimentos.
Optimizar el funcionamiento del reloj circadiano podría permitir que las plantas reduzcan la pérdida de agua por transpiración sin comprometer su crecimiento ni su productividad, mejorando así la eficiencia en el uso de uno de los recursos naturales más valiosos.
Un avance con impacto global
La importancia de este tipo de investigaciones radica en que la agricultura consume aproximadamente el 80 % del agua dulce utilizada en el mundo. Por ello, comprender los mecanismos biológicos que regulan el consumo de agua en las plantas resulta fundamental para desarrollar cultivos más resistentes, sostenibles y adaptados a escenarios de escasez hídrica.
En un contexto marcado por el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de sequías, el conocimiento del funcionamiento del reloj biológico de las plantas podría convertirse en una herramienta clave para mejorar la productividad agrícola y garantizar un uso más eficiente del agua, contribuyendo al mismo tiempo a una producción de alimentos más sostenible.
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El reloj biológico de las plantas
Las plantas regulan la pérdida de agua mediante un ritmo diario controlado por su reloj biológico interno, un mecanismo que podría convertirse en una herramienta clave para desarrollar cultivos más eficientes frente a la escasez hídrica y mejorar la sostenibilidad de la producción agrícola.
Durante el día, las plantas transpiran agua a través de los estomas, pequeños poros ubicados en la superficie de las hojas que se abren para permitir el intercambio de gases necesario para la fotosíntesis. Sin embargo, este proceso también provoca una importante pérdida de agua hacia la atmósfera. Investigaciones previas ya habían demostrado que la apertura y el cierre de los estomas están regulados por los ritmos circadianos, el reloj biológico que sincroniza los procesos fisiológicos de las plantas con el ciclo de luz y oscuridad.
Según explicó el Dr. Antony Dodd, investigador del Centro John Innes y autor principal del estudio, los científicos plantearon la hipótesis de que los ritmos circadianos podrían desempeñar un papel determinante en la cantidad de agua utilizada por las plantas, una idea que finalmente fue confirmada mediante los experimentos realizados.
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«Razonamos que los ritmos circadianos podrían tener un gran impacto en la cantidad de agua que usan las plantas. Nuestros experimentos demuestran que este es el caso», señaló el investigador.
El objetivo principal de la investigación es desarrollar estrategias que permitan reducir el volumen de agua destinado al riego de los cultivos, favoreciendo una agricultura más eficiente y sostenible frente a la creciente demanda de alimentos y a los desafíos impuestos por el cambio climático.
El reloj circadiano mejora la eficiencia en el uso del agua
Los resultados del estudio muestran que las modificaciones en los genes responsables del reloj circadiano influyen directamente en la eficiencia con la que las plantas utilizan el agua.
Además de regular el proceso de transpiración mediante la apertura y cierre de los estomas, el reloj biológico también controla el crecimiento de las hojas, un factor que determina la superficie desde la cual la planta pierde agua. Los investigadores comprobaron que estos cambios, junto con otros procesos fisiológicos asociados, permiten mejorar significativamente la eficiencia en el uso del recurso hídrico.
Próximos pasos de la investigación
Los científicos buscarán ahora comprender los mecanismos celulares que explican cómo los ritmos circadianos regulan la pérdida de agua en las plantas, con el objetivo de trasladar estos conocimientos desde las plantas modelo utilizadas en el estudio hacia cultivos agrícolas de importancia económica.
Asimismo, futuras investigaciones analizarán el papel que desempeña la temperatura en la interacción entre el reloj circadiano y la eficiencia del uso del agua, un aspecto que podría resultar fundamental para adaptar los cultivos a escenarios de mayor estrés hídrico y temperaturas más elevadas.

Un aporte para una agricultura más sostenible
La investigación fue financiada por el Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC), a través del programa GEN ISP del John Innes Centre y del programa doctoral SWBio de la Universidad de Bristol, y contó con la colaboración del profesor Alistair Hetherington, de esa misma institución.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Plant Physiology bajo el título «The circadian clock contributes to long-term water use efficiency in Arabidopsis» («El reloj circadiano contribuye a la eficiencia del uso del agua a largo plazo en Arabidopsis«), y representan un avance significativo para comprender cómo el reloj biológico de las plantas puede contribuir al desarrollo de cultivos más resistentes y eficientes en el uso del agua, un recurso cada vez más limitado en numerosas regiones del mundo.




