El uso de drones y algoritmos recorta a la mitad la aplicación de fertilizantes nitrogenados

Un estudio realizado por el INTA Reconquista (Santa Fe) demostró la eficacia de utilizar imágenes multiespectrales capturadas por drones para ajustar la fertilización nitrogenada en el cultivo de girasol.

Los drones equipados con cámaras multiespectrales miden la reflectancia de la vegetación. Esto permite calcular índices como el NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada), que indica el vigor y el estado nutricional de la planta en tiempo real.

No se trata de aplicar menos porque sí, sino de aplicar donde y cuando la planta realmente lo necesita. El «ojo» del dron y el «cerebro» del algoritmo eliminan el margen de error del ojo humano.

Especialistas del INTA Reconquista (Santa Fe) desarrollaron una estrategia de fertilización basada en agricultura de precisión para optimizar el cultivo de girasol. El método sustituye la fertilización uniforme tradicional por un manejo sitio-específico, ajustando los insumos a la realidad de cada sector del lote.

El proceso tecnológico

Para lograr esta precisión, el equipo implementó un flujo de trabajo digital:

  1. Relevamiento: Uso de drones para captar el estado sanitario y nutricional del cultivo.
  2. Procesamiento: Aplicación de algoritmos para analizar los datos recolectados.
  3. Prescripción: Generación de mapas de recomendación que definen la dosis exacta de nitrógeno para cada ambiente.

Resultados y beneficios

Según Gonzalo Scarpín, investigador del INTA Reconquista, la implementación de este sistema arrojó resultados contundentes:

  • Ahorro de Insumos: Se redujo significativamente la cantidad de nitrógeno aplicado.
  • Mantenimiento del Rendimiento: La optimización no afectó la productividad final de la cosecha.
  • Personalización: Se logró entregar a cada sector del lote exactamente lo que necesitaba, mejorando la eficiencia del uso de nutrientes.

Este enfoque demuestra que la integración de sensores remotos y datos permite una producción más sostenible, disminuyendo costos operativos sin comprometer el éxito del cultivo.

El Proceso de fertilización variable

Para generar la información necesaria, el equipo del INTA utilizó un dron equipado con sensores multiespectrales. Esta tecnología permite captar datos imperceptibles al ojo humano mediante diversos índices de vegetación, como el NDVI, GNDVI y NDRE, los cuales identifican las variaciones de vigor en los distintos sectores del lote.

El rol de los mapas de precisión

Según explicó la investigadora Scarpín, el vuelo previo a la fertilización es el paso crítico para obtener una «radiografía» detallada del cultivo. Esta información constituye el pilar fundamental para una toma de decisiones basada en datos reales y no en estimaciones generales.

El algoritmo como traductor

Una vez recolectados, los datos se procesan mediante un algoritmo especializado que transforma el mapa visual en un mapa de prescripción. El proceso funciona de la siguiente manera:

  1. Captura: El dron registra los niveles de vigor.
  2. Procesamiento: El algoritmo analiza las diferencias de color y salud vegetal.
  3. Prescripción: Se definen dosis específicas de nitrógeno para cada área.

“El algoritmo traduce los colores del mapa en una recomendación concreta. Así podemos aplicar más nitrógeno donde el cultivo lo necesita y menos donde no hace falta”, detalló Scarpín.

El estudio comparó el manejo de precisión frente a la fertilización tradicional de dosis fija y parcelas de control sin nitrógeno. Los resultados fueron contundentes: mediante el uso de tratamientos variables, la cantidad promedio de fertilizante se redujo de forma drástica. Según Vitti Scarel, en diversos casos la dosis total aplicada fue menos de la mitad de la utilizada en un manejo uniforme.

A pesar de este menor uso de insumos, los rendimientos se mantuvieron en niveles competitivos, lo que se tradujo en una optimización directa de la eficiencia en el uso del nitrógeno (más kilos de grano por cada kilo de fertilizante invertido).

Este trabajo confirma el enorme potencial de integrar drones, algoritmos y análisis de datos para transformar la información captada en el campo en decisiones de manejo quirúrgicas. En última instancia, estas herramientas representan una vía concreta para optimizar el nitrógeno, uno de los insumos más costosos e influyentes en la rentabilidad y el impacto ambiental de la producción agrícola actual.

Compartir en