Fertilizantes caros y riesgo de El Niño: alertan por una posible crisis alimentaria en 2027

Un informe de S&P Global advierte que el aumento de los costos agrícolas y las alteraciones climáticas podrían reducir la producción mundial. Brasil figura entre los países expuestos, con posibles recortes en las cosechas de soja y maíz.

El encarecimiento de los fertilizantes y el diésel, junto con las restricciones al comercio internacional y la posibilidad de un fenómeno de El Niño intenso, podría aumentar los riesgos para el abastecimiento mundial de alimentos durante 2027. Así lo advierte un informe de S&P Global, que señala que la combinación de estos factores podría elevar los costos de producción y afectar los rendimientos agrícolas.

El impacto podría demorarse varios meses, ya que los productores deben afrontar los gastos de siembra y mantenimiento de los cultivos antes de conocer el volumen final de sus cosechas. Si los insumos continúan caros, algunas empresas podrían reducir las dosis de fertilización o achicar la superficie sembrada, con consecuencias sobre la oferta global.

Fertilizantes y combustible, bajo presión

Uno de los principales focos de preocupación es el comercio de fertilizantes. Según el informe, cerca del 30% de la urea comercializada en el mundo atraviesa el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica afectada por las tensiones en Oriente Medio. Por allí también circulan alrededor de la mitad del comercio mundial de azufre y el 21% del amoníaco.

A esto se suma el costo energético, ya que la fabricación de fertilizantes requiere grandes cantidades de gas natural. El diésel también representa un insumo clave para las tareas de siembra, pulverización, cosecha y transporte, por lo que las restricciones de suministro pueden encarecer distintas etapas de la producción agropecuaria.

Brasil, entre los países más expuestos

El escenario climático podría agravar las dificultades si se concreta un episodio intenso de El Niño, capaz de alterar las lluvias y las temperaturas en importantes regiones agrícolas.

Brasil aparece entre los países bajo mayor presión. S&P Global redujo en 6 millones de toneladas su estimación para la cosecha de maíz, hasta los 137 millones, y advirtió que un El Niño más intenso podría provocar pérdidas adicionales de alrededor de 10 millones de toneladas.

La proyección para la soja brasileña también bajó en 6 millones de toneladas, hasta los 177 millones. En un escenario que combina el fenómeno climático con un menor uso de fertilizantes fosfatados, el modelo analizado sitúa la producción ponderada por probabilidad en 168 millones de toneladas y calcula un 65% de probabilidades de que la cosecha se ubique entre 160 y 170 millones.

Una menor producción en Brasil podría repercutir en el comercio internacional de granos y en los países importadores. Además, el informe advierte que las naciones de menores ingresos serían especialmente vulnerables si las presiones sobre la oferta terminan trasladándose a los precios de los alimentos.

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