La creciente presión de malezas resistentes y la menor eficacia de algunas herramientas tradicionales aceleran el desarrollo de nuevas biotecnologías, como una soja que combinará tolerancia a cinco herbicidas y protección frente a múltiples orugas, con lanzamiento previsto en Brasil y posible llegada a la Argentina.
En los últimos años, la problemática de malezas resistentes se expandió tanto en superficie como en complejidad, según los mapas de la Red de Manejo de Plagas de Aapresid. Especies como rama negra y yuyo colorado superan las 25 millones de hectáreas afectadas, con solapamientos de resistencias que dificultan el manejo y obligan a diversificar estrategias más allá del glifosato.
En ese contexto, una empresa química internacional anunció una nueva soja biotecnológica que tolera cinco herbicidas distintos (dicamba, glifosato, mesotrione, glufosinato y 2,4-D). La propuesta busca dar mayor flexibilidad en el uso de herbicidas pre y postemergentes, adaptando los esquemas de control a las condiciones específicas de cada lote y apuntando a malezas de alta incidencia como Amaranthus, Digitaria y Eleusine, entre otras.
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Además del control de malezas, la tecnología incorpora protección contra nueve especies de lepidópteros, un punto clave frente a plagas que muestran menor susceptibilidad a insecticidas convencionales. El evento combina cinco proteínas Bt, diseñadas para reducir la superposición de mecanismos de acción y mejorar la eficacia en el manejo de orugas de importancia económica.
Si bien su lanzamiento comercial está previsto para Brasil en la campaña 2027/28, la expectativa es que llegue a la Argentina en los años siguientes, en un escenario donde la biotecnología vuelve a ganar protagonismo como una herramienta más dentro de sistemas de manejo integrados, y no como una solución única frente a desafíos productivos cada vez más exigentes.




