La higuera (Ficus carica) promete la dulzura exquisita de sus higos, un manjar que justifica su popularidad. Sin embargo, la decisión de acoger este árbol caducifolio en nuestro jardín no debe tomarse a la ligera.
Tras la tentación de su fruto se esconden cualidades de crecimiento que merecen una evaluación profunda, ya que algunas de sus particularidades podrían resultar menos agradables para el paisajismo doméstico.
La higuera, científicamente conocida como Ficus carica, es un árbol caducifolio valorado por sus exquisitos frutos de sabor dulce. Sin embargo, antes de decidir plantarla en el jardín, es crucial conocer sus características, ya que algunas de ellas podrían no adaptarse a sus preferencias o espacio.
Origen y características físicas
Esta especie es originaria de Asia sudoccidental, pero se ha naturalizado con éxito en la región mediterránea y en otras zonas de clima cálido y seco.
El misterio de la floración y la fructificación
La higuera posee un proceso de floración y fructificación peculiar:
- Floración Oculta: Florece durante la primavera, pero sus flores no son visibles a simple vista. Nacen dentro de un receptáculo carnoso con forma de pera.
- Estructura Floral: En este receptáculo, las flores masculinas se ubican cerca de la abertura, mientras que las femeninas se encuentran más hacia el interior.
- Polinización: La polinización es llevada a cabo por pequeñas avispas que ingresan a este receptáculo.
- Desarrollo del Fruto: Una vez polinizado, el receptáculo madura, dando lugar a los deliciosos frutos que conocemos:
- Breva: Fruto que se forma en invierno y termina de madurar durante la primavera.
- Higo: Fruto que está listo para el consumo entre mediados y finales del verano.
Conocer estas características le permitirá determinar si el Ficus carica es el árbol adecuado para embellecer y fructificar su jardín.

Dependiendo de la variedad, hay higueras que solo producen una cosecha, y hay otras que producen dos. Estas últimas se conocen como higueras reflorecientes o bíferas. También, hay algunas que son monoicas (tienen flores de ambos sexos), y otras que son dioicas.
El higo no es una fruta
No, un higo no es una fruta cualquiera. De hecho, no es ni siquiera una fruta. … Las flores de la higuera crecen dentro de una vaina en forma de pera que luego madura hasta convertirse en la fruta que conocemos, el higo. Cada higo, contiene muchas flores y cada una de esas flores produce un único fruto llamado aquenio.





