El norte de Misiones denuncia «precios de quebranto» y abandono oficial. Productores advierten que los valores ofrecidos por la industria son insuficientes para sostener la actividad. En medio de la parálisis, apuntan contra la inacción del Gobierno nacional y la falta de intervención del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
Misiones no es solo el principal productor de yerba mate de Argentina; es el corazón de una cultura que define la identidad del país. La provincia concentra, junto con el norte de Corrientes, la totalidad de la producción nacional, gracias a sus características geográficas únicas. La región, si bien es el núcleo de la producción de yerba en el país, atraviesa una marcada crisis.
El desfasaje de precios frena la zafra de yerba mate en Misiones Con una brecha superior al 100% entre los costos operativos y el precio de mercado, la producción de yerba mate en el norte de Misiones se ha declarado en pausa. El sector atraviesa un momento crítico: Peterson denunció una regresión en los valores, pasando de cobrar $400 en 2023 a recibir menos de la mitad en 2026, con el agravante de la financiación a largo plazo (180 días). «La actividad es económicamente insostenible bajo estas condiciones», sentenció el dirigente.
El dirigente advirtió sobre la crítica situación financiera de los productores, señalando que los valores ofrecidos ni siquiera cubren la mitad de los costos operativos. «Es imposible trabajar así», sentenció al confirmar que la cosecha se mantendrá suspendida por tiempo indeterminado.
Desde el sector atribuyen este escenario a la pérdida de facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para fijar precios mínimos de referencia, tras la desregulación impuesta por el DNU 70/23. Peterson subrayó que la eliminación de este valor de resguardo, que históricamente servía como base de negociación, ha dejado a los productores «a la deriva», supeditados exclusivamente a las condiciones impuestas por la industria en un esquema de libre mercado.
La crisis de rentabilidad en el sector yerbatero ha llegado a un punto crítico. Según referentes del sector, el año pasado los productores sufrieron una pérdida real de $100 por kilo debido a la devaluación del precio durante la cosecha. Esta situación, agravada por el encarecimiento del combustible y los fertilizantes, está empujando a pequeños productores y peones rurales a emigrar hacia Brasil en busca de mejores ingresos.
Ante la falta de respuestas del Gobierno nacional, el reclamo es urgente: restituir las facultades regulatorias del INYM para fijar un precio base que cubra los costos operativos y detenga el abandono de las chacras.




