Durante los primeros cinco meses de 2026, la faena de ganado vacuno alcanzó el nivel más bajo de los últimos diez años, reflejando la menor disponibilidad de hacienda y las consecuencias de varios ciclos consecutivos de reducción del stock ganadero.
De acuerdo con un informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), entre enero y mayo se faenaron 4,94 millones de cabezas, lo que representa una caída del 9,8% respecto al mismo período del año pasado.
Menos animales y menor producción
La reducción de la actividad también impactó directamente sobre la producción de carne vacuna. En los primeros cinco meses del año se generaron 1,168 millones de toneladas res con hueso, un volumen que se ubicó 7,3% por debajo del registrado en igual período de 2025.
Según el informe, la menor oferta de hacienda responde a un proceso de liquidación de existencias que se profundizó durante los últimos años como consecuencia de las dificultades climáticas que afectaron a gran parte de las regiones ganaderas.
Durante mayo la actividad mostró una leve recuperación respecto de abril, aunque la comparación interanual continuó siendo negativa. En ese mes se faenaron algo más de un millón de animales, lo que significó unas 127.600 cabezas menos que en mayo del año pasado.
Uno de los indicadores que sigue de cerca el sector es la participación de las hembras dentro de la faena total. En mayo ese porcentaje se ubicó en 46,9%, por debajo del nivel registrado un año atrás.
Para los analistas, esta reducción puede interpretarse como una señal de menor liquidación de vientres y una posible etapa de estabilización del rodeo nacional, aunque todavía persisten desafíos para recomponer el stock perdido en los últimos años.
Se estima que desde 2023 la ganadería argentina perdió alrededor de 3,3 millones de cabezas, un proceso que continúa condicionando la oferta disponible para la industria frigorífica.
El consumo sigue en retroceso
Mientras la producción se reduce, el mercado interno continúa sintiendo el impacto de los elevados precios de la carne en relación con otros alimentos y del deterioro del poder adquisitivo de los hogares.
Según Ciccra, el consumo aparente de carne vacuna cayó 11,1% interanual entre enero y mayo. En volumen, esto implicó una reducción superior a las 100.000 toneladas respecto del mismo período de 2025.
Como consecuencia, el consumo por habitante también se retrajo. Las estimaciones indican que el promedio anualizado descendió a 47,5 kilos por persona, uno de los niveles más bajos de los últimos años.
Tras varios meses de fuertes aumentos, los valores minoristas de la carne mostraron una desaceleración durante mayo. El rubro carnes y derivados registró una suba mínima del 0,2%, mientras que el precio promedio de los principales cortes vacunos mostró una leve baja mensual. Entre los productos que registraron descensos se destacaron el asado, la nalga, el cuadril, la paleta y la carne picada.
En paralelo, el valor de la hacienda comercializada en el Mercado Agroganadero de Cañuelas también corrigió a la baja y retrocedió más de 5% respecto de abril.
Exportaciones: Estados Unidos gana terreno
A diferencia de lo que ocurre en el mercado interno, algunos destinos externos mostraron una evolución favorable.
Durante abril las exportaciones de carne vacuna alcanzaron 37.360 toneladas peso producto. Aunque el volumen total cayó frente al mes anterior, Estados Unidos se consolidó como uno de los mercados de mayor crecimiento para la carne argentina.
Los envíos hacia ese país aumentaron 25% respecto de marzo y triplicaron los niveles registrados un año atrás, representando casi un tercio de todas las exportaciones del sector.
China, en cambio, continuó reduciendo sus compras. Las ventas al principal comprador mundial de carne vacuna registraron una fuerte caída tanto en la comparación mensual como interanual.
A pesar de la baja en los volúmenes exportados, el valor internacional de la carne permitió sostener el ingreso de divisas. En el primer cuatrimestre del año, las exportaciones generaron más de US$1.300 millones, impulsadas por una mejora significativa en los precios promedio de venta.




