El escenario agrícola toma un nuevo aire. Según el INTA, la irregularidad de las lluvias no opaca un horizonte alentador: un febrero más fresco y húmedo promete ser el aliado clave para acompañar el desarrollo de los lotes y sanar las cicatrices del estrés hídrico.
Para las más de 35 millones de hectáreas de cultivos anuales en las regiones Pampeana y Chaqueña, enero es el mes de la verdad. Con una demanda hídrica que ronda los 180 mm frente a lluvias promedio que apenas alcanzan los 100-150 mm (y solo 50 mm en el sudoeste), el déficit es la norma, no la excepción.
Estrategias frente al déficit
Jorge Mercau, especialista del INTA San Luis, explica que la clave del éxito agrícola reside en la gestión del riesgo:
- Ajuste de cobertura: Se busca que los cultivos no alcancen su desarrollo pleno en enero para moderar el consumo de agua.
- Descalce de etapas críticas: Evitar que el período de definición de rendimiento coincida con el pico de calor y sequía.
- El suelo como reserva: La capacidad de almacenar agua es el «colchón» indispensable para resistir entre tormenta y tormenta.
El mapa de lluvias de enero 2026
Según los datos de la plataforma SEPA, analizados por Lucas Gusmerotti (Instituto de Clima y Agua del INTA), el comportamiento de este año fue marcadamente heterogéneo:

A pesar de las lluvias, el panorama en el corazón agrícola es dispar. Según especialistas, las precipitaciones de enero fueron irregulares y escasas en una franja crítica que une el sur de Santa Fe y Entre Ríos con el centro de Córdoba y el este de San Luis. Este escenario plantea un desafío: ¿qué tanta agua logró retener realmente los suelos?
El balance del sistema SEPA muestra un inicio de mes con contrastes marcados. Mientras que el norte del país y gran parte de la Pampa Ondulada arrancaron con reservas de humedad superiores al 50%, el oeste pampeano, el sur del Litoral y la cuenca del Salado lidiaron con un «almacén» de agua mucho más ajustado y crítico para los cultivos.
Balance hídrico de enero: ¿Cómo respondieron los cultivos a las lluvias?
Al cierre de enero, el panorama hídrico en Argentina muestra dos caras muy distintas. Según los últimos reportes, solo la región Chaqueña y el norte del Litoral mantienen reservas de agua en el suelo superiores al 50 %, beneficiadas por lluvias oportunas justo al inicio de su campaña agrícola.
Sin embargo, para entender el impacto real en el campo, no basta con mirar el pluviómetro. Es necesario analizar el «Confort Hídrico».
¿Qué es el Confort Hídrico y por qué importa?
Como explican los especialistas Mercau y Gusmerotti, este indicador mide la relación entre el agua que la planta logra transpirar y lo que realmente necesita según su cobertura verde. En términos simples: sin confort, hay estrés hídrico (sequía), independientemente de cuánta agua haya en el tanque.
Nota importante: Los datos del sistema SEPA promedian tanto cultivos anuales como vegetación perenne, por lo que su lectura debe ser estratégica.
El mapa del alivio y la escases
El comportamiento del clima durante enero dejó ganadores y perdedores marcados por la geografía:





