El Presidente ratificó que no modificará la política fiscal ni monetaria y anticipó una mayor profundización de su programa económico. La inflación muestra señales de desaceleración, pero el consumo y el endeudamiento de los hogares siguen bajo presión.
Javier Milei decidió reforzar su protagonismo político y económico de cara a una etapa que estará marcada por el desafío electoral de 2027. En los últimos días, el Presidente volvió a defender públicamente el rumbo de su gestión y dejó en claro que, al menos por ahora, no contempla cambios en los pilares de su programa económico.
Durante su participación en la Convención del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), Milei aseguró que buscará “redoblar la ortodoxia” y descartó modificaciones tanto en la política fiscal como en la monetaria. Para el mandatario, flexibilizar el control sobre la emisión implicaría correr nuevamente el riesgo de una aceleración inflacionaria.
Inflación en baja, pero con un escenario todavía exigente
El Gobierno espera que el próximo dato del INDEC confirme la desaceleración de los precios. Las estimaciones privadas ubican la inflación de agosto entre 1,5% y 1,9%, por debajo del 2,1% registrado en julio.
El dato es relevante no solo para la estrategia oficial, sino también para la evolución de los ingresos. Según estimaciones de Synopsis, los salarios definidos en paritarias habrían aumentado en promedio 2,3% durante agosto, lo que permitiría encadenar cuatro meses consecutivos de recuperación frente a la inflación.
Desde mayo, las remuneraciones acumularían una mejora del 10,8%, con una recuperación real cercana al 2,5%.
Sin embargo, la mejora de algunos indicadores no termina de traducirse en una percepción generalizada de alivio económico.
Uno de los principales obstáculos para la recuperación del consumo está en el creciente nivel de endeudamiento de los hogares.
De acuerdo con Eco Go, hacia fin de año la carga destinada al pago de capital e intereses podría alcanzar el 20% de los ingresos familiares, ocho puntos porcentuales más que anteriormente.
A su vez, la proporción de créditos familiares en mora habría alcanzado el 13,7%, un máximo en la serie analizada. El escenario contrasta con el de años anteriores: mientras la inflación permitía licuar parte de las deudas, actualmente las tasas de interés reales se mantienen en terreno fuertemente positivo.
El resultado es una menor cantidad de dinero disponible para otros gastos. Según la consultora, el ingreso disponible de los hogares, una vez descontados servicios y compromisos financieros, se encuentra más de 20% por debajo de los niveles de fines de 2023.
La tensión entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana de las familias aparece como uno de los principales desafíos del oficialismo.
Distintas mediciones de opinión reflejan que el poder adquisitivo continúa entre las principales preocupaciones de la población. Una encuesta de Zentrix señala que 53,2% de los consultados considera que se agotó su paciencia para esperar resultados económicos.
El escenario adquiere mayor relevancia frente a las elecciones de 2027. El oficialismo busca ampliar acuerdos con sectores políticamente afines y fortalecer su estructura electoral, mientras enfrenta una oposición que, según distintas mediciones, conserva un volumen importante de apoyo.
De acuerdo con Synopsis, el núcleo duro del mileísmo representa alrededor del 20% del electorado, mientras que un 33% corresponde a un segmento de centro que podría eventualmente acompañar al oficialismo. En contraste, un 47% se identifica como decididamente opositor.
En este contexto, el Presidente apuesta a que la continuidad de su programa económico termine consolidando los resultados que considera centrales de su gestión, especialmente en materia de inflación y equilibrio fiscal.
La estrategia supone mantener el ajuste y la disciplina monetaria aun cuando persistan dificultades en el consumo y en el ingreso disponible de las familias.
El desafío para el Gobierno será lograr que la estabilización macroeconómica se transforme en una mejora más visible de la economía cotidiana antes de que la carrera electoral de 2027 gane mayor intensidad. La apuesta de Milei, por ahora, es sostener el rumbo antes que flexibilizarlo.




