Pino insistió en que el próximo paso debe ser avanzar con la eliminación de las retenciones y la reducción del denominado “costo argentino”.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, volvió a respaldar la política económica del Gobierno nacional y aseguró que la prioridad del sector agropecuario no pasa por un aumento del tipo de cambio, sino por contar con estabilidad, reglas claras y una menor presión impositiva.
Durante un almuerzo organizado por el Rotary Club de Buenos Aires, el dirigente rural sostuvo que el agro necesita previsibilidad para producir e invertir. “El productor no busca un dólar más alto, sino un tipo de cambio lógico y unificado que le permita vender su producción y comprar insumos bajo las mismas condiciones”, remarcó.
Pino consideró que la unificación cambiaria representa uno de los principales avances de los últimos años y recordó que las fuertes brechas entre los distintos tipos de cambio terminaron perjudicando seriamente a muchas actividades agropecuarias. A su juicio, un mercado cambiario estable resulta más importante que discutir un valor específico para la divisa.
No obstante, señaló que todavía quedan reformas pendientes para mejorar la competitividad del sector. Entre ellas mencionó la necesidad de eliminar definitivamente los derechos de exportación, reducir la carga tributaria en los distintos niveles del Estado y avanzar sobre los costos logísticos e impositivos que afectan a la producción.
El titular de la SRA también expresó su respaldo al rumbo económico impulsado por la administración de Javier Milei. Reconoció que el proceso de reordenamiento implica esfuerzos, aunque consideró que el país atraviesa un cambio de dirección respecto de años anteriores.
Al referirse a las retenciones, volvió a calificarlas como uno de los impuestos más perjudiciales para el agro, al sostener que reducen la rentabilidad y desalientan las inversiones. Además, cuestionó que durante muchos años el Estado utilizara al sector como una fuente permanente de recaudación, en lugar de promover políticas que favorecieran el crecimiento de la producción.
Como ejemplo, recordó la evolución de la ganadería argentina y sostuvo que el país mantiene prácticamente el mismo stock bovino que hace varias décadas, pese al fuerte crecimiento de la población. También mencionó el impacto negativo que, según su visión, tuvo el cierre de las exportaciones de carne aplicado en 2006 sobre el desarrollo de la actividad.
En otro tramo de su exposición, Pino celebró el crecimiento de sectores como la minería, la energía, el petróleo y la economía del conocimiento, al considerar que contribuyen a diversificar la generación de divisas y reducen la dependencia histórica del agro como principal motor de la economía.
Por último, el dirigente se refirió a la interna de la Sociedad Rural Argentina de cara a las elecciones previstas para septiembre. Allí respondió a las críticas formuladas por el vicepresidente de la entidad, Marcos Pereda, y rechazó los cuestionamientos sobre la conducción institucional. También defendió la inversión realizada para modernizar el sistema informático de la entidad, al asegurar que se trata de un proyecto estratégico de largo plazo que permitirá mejorar el funcionamiento de la organización.




