El INTA Trelew celebra dos décadas de trayectoria potenciando el sector productivo en el Valle Inferior del Río Chubut. La apuesta por variedades y por la elaboración local han logrado transformar la vitivinicultura de la zona en una actividad con fuerte identidad territorial y gran potencial de expansión.
Este vino joven y frutado nace de las primeras vides de la variedad cultivadas en la estación experimental del INTA Chubut. Desde su plantación en 2016, esta uva de ciclo intermedio ha superado todas las expectativas.
Belén Pugh, responsable de su elaboración, destaca que, pese a las dudas iniciales sobre su desarrollo en la Patagonia, la cepa se adaptó perfectamente al Valle Inferior del Río Chubut. A diferencia de otras variedades que tienden a los frutos rojos, este Cabernet Franc ofrece un perfil distintivo de frutas negras y notas herbales (pimiento, arveja y menta). Según Pugh, este logro reafirma el potencial vitivinícola de la región y consolida al INTA como motor de innovación y valor local.
La vitivinicultura en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH) atraviesa una fase de expansión constante. El incremento en el número de productores y en los niveles de procesamiento —con una producción estimada de 15.000 litros anuales— evidencia la consolidación de la actividad en la zona.
Según Pugh, la esencia de estos vinos radica en su identidad patagónica: el clima frío y las características del suelo otorgan a las etiquetas una acidez natural equilibrada y perfiles aromáticos únicos. Este avance está respaldado por el INTA, cuya estrategia de experimentación y asistencia técnica ha permitido conformar una sólida comunidad de vitivinicultores que comparten conocimientos y evalúan colectivamente la calidad de sus vinos.
El desarrollo vitivinícola en el VIRCH como proceso de transformación territorial
La consolidación de la vitivinicultura en el VIRCH es fruto de una estrategia sostenida de investigación y extensión liderada por el INTA desde principios de los años 2000. El camino se inició formalmente en 2003 con los primeros ensayos de adaptación en la Estación Experimental Chubut, donde se evaluó el comportamiento de diversas variedades frente a las particularidades agroclimáticas locales.
Durante la fase inicial, la producción se trasladaba al INTA Luján de Cuyo (Mendoza) para su vinificación. Esta articulación técnica fue clave para determinar la calidad enológica de la región y definir el mapa de variedades con mayor potencial para el territorio.
La puesta en marcha de la sala de elaboración en Trelew en 2011 marcó un punto de inflexión para la vitivinicultura local, facilitando la vinificación regional y el asesoramiento técnico a nuevos productores. Hoy, este espacio procesa variedades como Pinot Noir, Malbec, Cabernet Franc, Merlot, Syrah y Cabernet Sauvignon, consolidando al valle como un referente en vinos de clima frío.
Según destacó Pugh, la sala funciona como una incubadora: mientras algunos productores procesan su uva allí, otros han escalado hacia sus propias bodegas. Este esfuerzo conjunto no solo ha elevado los estándares de calidad, sino que ha fortalecido los lazos del sector para impulsar el crecimiento regional.
Con información: https://www.argentina.gob.ar/




