Seguimiento de la plaga de la chicharrita para la próxima campaña

Se observa una mayor presión de la chicharrita (Dalbulus maidis); no obstante, el impacto potencial es limitado dado el avanzado estadio fenológico del cultivo y la escasa carga infectiva reportada.

El último relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo confirma que el maíz 2025/26 está fuera de peligro frente a la chicharrita. Aunque hubo una suba estacional de insectos a mediados de marzo, los cultivos ya transitan su tramo final en etapas reproductivas, lo que anula el impacto del achaparramiento (Spiroplasma) al haber superado el periodo crítico de susceptibilidad.

En línea con los datos del noreste y la zona central, el norte presenta actualmente niveles mínimos de infectividad. No obstante, la Red subraya que no hay que bajar la guardia: el monitoreo constante sigue siendo clave para entender el comportamiento de la plaga y anticiparse con éxito a los ciclos venideros.

En la región norte, con la totalidad de las trampas ubicadas en cultivos de maíz, la población de Dalbulus maidis siguió creciendo. Este aumento coincide con el hecho de que la mayoría de los lotes se encuentran en etapas reproductivas. Pese a la falta de datos en algunos puntos por causas climáticas, la plaga estuvo presente en el 90% de las localidades, alcanzando niveles críticos (más de 100 adultos por trampa) en el 41% de los casos.

En el noreste, otra zona endémica, se observó una fase de incremento acelerado similar a la del norte. Con el 97% de las trampas ubicadas en maizales —mayormente en etapas reproductivas—, la presencia de la plaga fue masiva: solo el 2% de los dispositivos no reportó capturas, mientras que más de la mitad (52%) superó los 100 ejemplares.

La actividad en la región del Litoral alcanzó niveles significativos, con capturas en el 79% de las trampas. Si bien el 41% mostró una densidad baja (1-20 adultos), se observa un marcado crecimiento poblacional. Este fenómeno se concentró principalmente en el maíz (67% de las muestras), detectándose focos críticos en Villa Mantero y Paraná (Entre Ríos).

En la región Centro-Norte, la presencia de Dalbulus maidis es casi generalizada: el 86% de las localidades reportó capturas. Con el 99% de las trampas situadas en maíces en etapa reproductiva, un preocupante 44% de los sitios superó los 100 adultos por trampa. Las localidades santafesinas de San Jerónimo Norte y Esperanza presentan los niveles de infestación más críticos.

El 70% de las localidades del Centro-Sur se mantuvieron libres del vector. Esto se registró en un contexto donde el 93% del monitoreo se realizó en maíces en estadios reproductivos, observándose apenas ligeros incrementos en la actividad de la plaga.

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