El Gobierno nacional dio un nuevo paso en su estrategia de desregulación del comercio exterior con una modificación en el sistema de habilitaciones para exportar productos de origen animal.
A través de una resolución del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), se eliminaron trámites administrativos, se digitalizaron procedimientos y las autorizaciones dejarán de vencer automáticamente cada dos años.
La medida fue celebrada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien sostuvo que representa un avance para reducir las trabas que enfrentan las empresas exportadoras. En una publicación en la red social X afirmó: “Hoy odiamos las exportaciones un poquito menos”, al destacar que las habilitaciones ya no deberán renovarse de manera periódica mientras los establecimientos continúen cumpliendo con las condiciones exigidas.
La Resolución 593/2026 del Senasa establece un procedimiento único para la autorización de establecimientos exportadores y unifica los criterios para acceder y mantener las habilitaciones. Entre los principales cambios también se elimina la obligación de presentar formularios en papel, ya que todos los trámites pasarán a gestionarse mediante los sistemas digitales del organismo.
Además, la normativa define requisitos más claros para solicitar, evaluar y conservar las habilitaciones de exportación, contemplando las exigencias sanitarias, operativas y documentales que requieren los distintos mercados internacionales.
Uno de los cambios más relevantes es que las autorizaciones dejarán de tener una vigencia limitada de dos años. A partir de ahora permanecerán activas mientras las empresas mantengan las condiciones sanitarias y operativas que permitieron su aprobación y continúen respetando las normas establecidas tanto por la legislación argentina como por los países compradores.
Desde el Senasa señalaron que la actualización busca adaptar el sistema a las nuevas herramientas de gestión y a las exigencias actuales del comercio internacional, con el objetivo de agilizar los procesos sin modificar los estándares de control sanitario que respaldan la calidad e inocuidad de los productos argentinos.
Con esta modificación, el Ejecutivo busca reducir la carga burocrática para las empresas exportadoras y facilitar el acceso de los productos nacionales a los mercados internacionales, en línea con la política de simplificación administrativa que impulsa el Gobierno.




