La política de precios de los combustibles volvió a ocupar un lugar central en la estrategia económica del Gobierno. Con Diego Santilli incorporado al directorio de YPF en representación de las acciones del Estado, la petrolera enfrenta el desafío de mantener bajo control el precio en los surtidores sin profundizar el deterioro de sus márgenes.
La decisión cobra relevancia luego del dato de inflación mayorista de julio, que fue del 0,8%. La caída internacional del petróleo tuvo un papel importante en ese resultado, pero el mantenimiento de los precios de los combustibles también contribuyó a evitar una presión adicional sobre el índice minorista, que durante el mes avanzó 2,1%.
Un precio condicionado por el petróleo
Durante los últimos meses, YPF optó por moderar el traslado de las variaciones internacionales del crudo a los surtidores. La estrategia comenzó a tomar forma después de la fuerte volatilidad registrada durante el conflicto en Medio Oriente, cuando el precio del barril llegó a escalar con fuerza.
Posteriormente, el valor internacional del petróleo retrocedió y las compañías ingresaron en una etapa de espera para definir nuevos movimientos. Sin embargo, el precio local de los combustibles no acompañó completamente esas variaciones.
Según estimaciones citadas en el sector, con un barril en torno de los USD 80, los valores actuales se encuentran aproximadamente alineados con los costos de referencia. En cambio, con precios internacionales superiores, como los registrados recientemente, existiría un atraso que podría presionar sobre futuras actualizaciones.
El consumo agrega presión
El problema para las petroleras no se limita al precio del crudo. La demanda interna también muestra señales de debilidad.
Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron poco más de 8,2 millones de metros cúbicos de naftas y gasoil, un 1,34% menos que en el mismo período del año anterior. La caída se profundizó en junio, cuando las ventas retrocedieron 2,92% interanual.
El gasoil fue uno de los segmentos más afectados, con una disminución cercana al 9%, un dato especialmente relevante por su vínculo con el transporte y la actividad productiva.
Así, YPF queda frente a un escenario de equilibrio delicado: mantener los combustibles contenidos ayuda al objetivo oficial de desacelerar la inflación, pero una demanda más débil y costos internacionales cambiantes limitan el margen para sostener indefinidamente esta estrategia.
Con Santilli ya participando de reuniones del directorio, el precio de los combustibles aparece como uno de los primeros desafíos de su nueva función: encontrar un punto intermedio entre el objetivo político de contener la inflación y la necesidad de preservar la rentabilidad de la principal petrolera del país.




