Tras años de tensiones por el uso del suelo, la agroindustria y el sector campesino lograron un entendimiento que busca ordenar la convivencia productiva en el norte argentino.
La empresa Aceitera General Deheza (AGD), a través de su firma Las Guindas SA, y el Movimiento Campesino de Santiago del Estero Vía Campesina (Mocase VC) acordaron un esquema de uso compartido sobre unas 1.500 hectáreas ubicadas en el departamento Alberdi.
El pacto establece pautas de convivencia basadas en el respeto entre la producción empresarial y las prácticas tradicionales de las familias rurales, habilitando tanto la continuidad de las actividades agroindustriales como el desarrollo de la vida comunitaria en esos territorios.
Se trata de un avance significativo en una zona donde el conflicto por la tierra llevaba años sin resolverse.Las áreas involucradas comprenden parajes como La Melada, Yunta Pozo, San Roque y Las Carpas, donde comunidades campesinas mantenían disputas con la empresa por el acceso y uso del territorio.
La resolución llegó luego de un proceso de negociación extenso, que contó con la intervención del gobierno provincial como mediador. El diálogo se canalizó a través de un espacio institucional promovido por la provincia para abordar conflictos territoriales, lo que permitió acercar posiciones entre actores con intereses distintos pero con fuerte presencia en la región.
La firma del acuerdo se concretó en la capital santiagueña, en un ámbito formal que reunió a representantes de ambas partes. Desde la empresa destacaron que el entendimiento permitirá sostener la producción en un marco de mayor previsibilidad. Subrayaron además que el acuerdo reconoce la importancia de las comunidades locales y promueve un uso responsable de los recursos, en línea con una visión de largo plazo.
Del lado del Mocase VC, el foco estuvo puesto en la legitimidad del diálogo como herramienta para resolver disputas históricas. Consideraron que el acuerdo no solo aporta estabilidad en el territorio, sino que también sienta un precedente para futuros conflictos en la provincia.
Más allá del caso puntual, el entendimiento refleja un desafío estructural del agro en regiones donde conviven distintos modelos productivos. La necesidad de compatibilizar escalas, intereses y formas de uso de la tierra aparece como un eje central en la agenda del norte argentino, donde el crecimiento de la frontera agropecuaria suele superponerse con territorios habitados por comunidades rurales.
En ese contexto, el acuerdo entre AGD y las familias campesinas abre una instancia de convivencia que, si logra sostenerse en el tiempo, podría convertirse en un modelo replicable para otras zonas con problemáticas similares.




