Alerta en el campo: suba de costos y presión fiscal llevan la renta al límite

El escenario internacional volvió a golpear de lleno a la producción agropecuaria argentina. En un contexto marcado por la tensión en Medio Oriente, el aumento de costos y la presión impositiva, la participación del Estado sobre la renta agrícola se disparó y ya supera el 60%.

Según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, el Estado se queda actualmente con el 62,5% de la renta del sector, un salto de más de seis puntos porcentuales respecto de fines de 2025. El dato refleja una combinación compleja: suba de costos, caída de márgenes y mayor peso relativo de los impuestos.

El impacto internacional: fertilizantes y energía más caros

Uno de los factores clave detrás de este deterioro es el encarecimiento de los insumos estratégicos, directamente vinculado al conflicto en Medio Oriente. Las tensiones en el estrecho de Ormuz afectaron el comercio global de fertilizantes, especialmente la urea, un insumo central para cultivos extensivos.

Como consecuencia, el precio de este fertilizante registró subas significativas en los últimos meses, lo que impacta de lleno en los costos productivos, sobre todo en cultivos como trigo y maíz, altamente dependientes de la fertilización. A esto se suma el encarecimiento del combustible, que repercute directamente en la logística. Los fletes aumentaron tanto en pesos como en dólares, presionando sobre una estructura de costos que ya venía tensionada.

Más costos y menor margen

El incremento no se limita a los insumos importados. Las labores agrícolas también registraron fuertes subas en los últimos meses, muy por encima del ritmo inflacionario, lo que profundiza la pérdida de rentabilidad.

En este contexto, el productor enfrenta una ecuación cada vez más ajustada: mayores costos por todos los frentes y precios que no siempre acompañan en la misma proporción.

A la presión de costos se suma un componente clave: la carga impositiva. Si bien la estructura tributaria no cambió de forma drástica, su peso relativo creció por la caída de la rentabilidad. En particular, los tributos provinciales y municipales ganaron participación dentro del total, con aumentos en impuestos como el inmobiliario rural y tasas locales, que pasaron a tener mayor incidencia en la ecuación productiva.

El caso crítico del trigo

El análisis por cultivo muestra diferencias importantes, pero también deja en evidencia el deterioro general. Mientras que en soja el Estado absorbe más del 60% de la renta y en maíz cerca del 57%, el girasol presenta niveles aún más elevados. Sin embargo, el caso más preocupante es el del trigo. Según el informe, la carga impositiva supera el 100% de la renta, lo que implica que, en términos económicos, la actividad no logra cubrir siquiera el total de los impuestos.

Con costos en alza, presión fiscal creciente y un contexto internacional volátil, el agro enfrenta un escenario de márgenes cada vez más ajustados. La evolución de los precios internacionales, el costo de los insumos y las condiciones macroeconómicas locales serán determinantes en los próximos meses, en un momento donde la rentabilidad del sector vuelve a estar en el centro del debate.

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