La iniciativa obtuvo 41 votos a favor y 25 en contra y ahora deberá ser tratada por Diputados. El nuevo esquema eleva las mezclas obligatorias y establece una transición hacia un mercado con mayor competencia.
El Senado dio media sanción a un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles que modifica las reglas de producción y comercialización del sector y aumenta los porcentajes obligatorios de mezcla con combustibles fósiles.
El proyecto fue aprobado en general por 41 votos a favor y 25 en contra y ahora pasó a la Cámara de Diputados. El esquema plantea una transición hasta 2036, con el objetivo de avanzar gradualmente hacia un mercado más abierto.
Más biodiésel y bioetanol
Uno de los principales cambios está en los cortes obligatorios. Para el gasoil, el biodiésel pasaría del actual 7,5% al 10% dentro de los 12 meses posteriores a la entrada en vigencia de la norma.
En las naftas, el bioetanol subiría del 12% al 15%. El esquema reserva un 6% para el etanol de caña de azúcar y otro 6% para el elaborado a partir de maíz, mientras que el 3% restante quedaría abierto a la competencia entre materias primas habilitadas.
La disputa por el biodiésel
Uno de los puntos que generó mayor discusión fue el acceso de las plantas al mercado obligatorio de biodiésel. El proyecto diferencia entre empresas integradas a grupos aceiteros y plantas no integradas, muchas de ellas de menor escala y vinculadas a economías regionales.
El texto aprobado incorpora una transición para las firmas no integradas hasta 2036, mientras que también establece límites para evitar una concentración excesiva del mercado. Entre ellos, un máximo del 10% del biodiésel comercializado anualmente por empresa o grupo económico, con un tope absoluto de 50.000 toneladas.
Un mercado con nuevas reglas
La iniciativa también modifica el mecanismo de comercialización. El abastecimiento de los cortes obligatorios se concentraría mediante subastas públicas en un Mercado Electrónico, con precios de referencia vinculados a la paridad de importación.
Además, mantiene beneficios impositivos para los biocombustibles: el componente renovable queda exento del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono, mientras que los tributos recaen sobre la parte fósil de la mezcla.
El proyecto también incorpora al nuevo esquema otras alternativas energéticas, como el biometano y el Combustible Sostenible de Aviación (SAF).
El impacto sobre la agroindustria
El debate atravesó a los bloques políticos de manera transversal y estuvo marcado por los intereses productivos de cada provincia. Desde sectores que respaldaron la iniciativa se destacó la posibilidad de atraer inversiones, agregar valor a los granos y ampliar el mercado para el bioetanol.
En cambio, los sectores críticos advirtieron que una mayor participación de grandes empresas integradas podría afectar a las pymes que actualmente abastecen parte del mercado interno de biodiésel y favorecer una mayor concentración.
Con la media sanción del Senado, el nuevo régimen quedó ahora en manos de Diputados. El desafío será definir cómo se implementará la apertura gradual del mercado sin afectar las capacidades productivas existentes y, al mismo tiempo, ampliar el uso de biocombustibles dentro de la matriz energética argentina.




