Carne vacuna: las exportaciones generan más dólares mientras cae la oferta interna

Argentina exportó 403.100 toneladas de carne vacuna por US$ 2.768,6 millones entre enero y julio. El volumen creció 6,7%, pero la facturación aumentó 41,8% por la mejora de los precios internacionales. Al mismo tiempo, las importaciones comienzan a ganar espacio.

El mercado de la carne vacuna atraviesa 2026 con una combinación particular: menos producción local, exportaciones que mantienen un ritmo elevado y una fuerte mejora en los ingresos por ventas externas.

Según el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), durante los primeros siete meses del año el país envió al exterior 403.100 toneladas de carne refrigerada y congelada, por un valor aproximado de US$ 2.768,6 millones.

En comparación con el mismo período de 2025, el volumen aumentó 6,7%, mientras que la facturación se disparó 41,8%.

El precio explica el salto en dólares

La diferencia entre toneladas exportadas e ingresos responde principalmente a la recuperación de los valores internacionales.

Solo en julio se exportaron 64.900 toneladas por US$ 461,9 millones. El volumen avanzó apenas 1,8% interanual, pero la facturación creció 29,9%.

El precio promedio llegó a US$ 7.123 por tonelada, un 27,5% por encima del registrado un año atrás.

China continúa siendo el principal destino y concentró el 59,8% de las exportaciones acumuladas hasta julio. Estados Unidos, en tanto, ganó participación y se consolidó como segundo mercado. Entre enero y junio, las ventas hacia ese país crecieron 190% interanual, hasta unas 55.000 toneladas.

Menos carne disponible en el mercado interno

El crecimiento exportador se produce en un contexto de menor oferta ganadera. De acuerdo con estimaciones del sector, la faena acumuló una caída cercana al 10% en los últimos diez meses, mientras que la producción medida en kilos se redujo alrededor de 7% hasta agosto.

La menor disponibilidad también impacta sobre el consumo. El consumo aparente se ubicó en torno a 45-46 kilos por habitante, por debajo de los niveles del año anterior.

La reducción del stock ganadero, afectado por factores climáticos durante los últimos años, también limita la capacidad de recuperación inmediata. Reconstruir el rodeo requiere varios años, por los tiempos biológicos propios de la actividad.

Las importaciones empiezan a aparecer

Mientras la oferta doméstica se reduce, las compras externas comienzan a ocupar un espacio mayor, aunque todavía representan un volumen pequeño frente al tamaño del mercado argentino.

Las estimaciones del sector apuntan a que 2026 podría cerrar con unas 30.000 toneladas de carne importada, principalmente provenientes de Brasil y, en menor medida, de Paraguay.

El escenario genera una mayor competencia entre la demanda interna y externa por una oferta limitada, mientras otras proteínas animales, especialmente el pollo y el cerdo, ganan terreno entre los consumidores debido a sus menores precios.

Una recuperación que llevará tiempo

El mercado ganadero enfrenta así una situación de oferta ajustada que no puede resolverse rápidamente. A diferencia de otras producciones de carne, recomponer el stock bovino requiere varios ciclos productivos.

Mientras tanto, las exportaciones continúan generando más dólares sin que el volumen enviado crezca en la misma proporción, impulsadas por mejores precios internacionales. En paralelo, el mercado interno absorbe una menor cantidad de carne vacuna y comienza a complementarse con importaciones y otras fuentes de proteína.

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