Mejoramiento genético del trigo: rindes casi un 1 % más altos cada año

El crecimiento del trigo argentino durante las últimas décadas estuvo asociado al avance de la genética y destaca el papel de la investigación científica en la mejora sostenida de la productividad agrícola.

Un estudio del INTA, basado en más de 77.000 registros de ensayos de 26 campañas agrícolas, cuantificó el aporte del mejoramiento genético al crecimiento de la productividad del trigo argentino. Los resultados indican que la incorporación de nuevas variedades permitió sumar entre 40 y 44 kilogramos por hectárea por año. La investigación obtuvo el segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria (AAEA).

¿Cuánto contribuyó la genética al aumento de los rendimientos del trigo en Argentina? Para responder esta pregunta, una investigación del Centro de Investigaciones Económicas de la Provincia (CIEP), perteneciente al INTA, analizó casi tres décadas de información y determinó que el mejoramiento genético generó una ganancia de productividad cercana al 1 % anual.

El trabajo fue realizado por Santiago Felici, investigador del CIEP, bajo el título “Ganancia genética del trigo en la Argentina: evidencia de la Red de Ensayos Territoriales (1998-2025)”. El estudio recibió el segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria y buscó determinar qué proporción del progreso productivo del cultivo puede atribuirse específicamente a la evolución de las variedades.

Desde la década de 1970, el rendimiento promedio nacional del trigo se duplicó. Sin embargo, este crecimiento responde a múltiples factores, entre ellos la incorporación de nuevas tecnologías, las mejoras en el manejo agronómico, las condiciones climáticas, la expansión del cultivo hacia otras regiones y el desarrollo de materiales genéticos con mayor potencial productivo.

Para distinguir el aporte de la genética de esas otras variables, Felici utilizó información de la Red de Ensayos Territoriales (RET), una de las principales fuentes de evaluación de cultivares de trigo del país.

La base de datos reunió más de 77.000 observaciones de 398 cultivares, evaluados en 98 localidades durante 26 campañas agrícolas. Esta amplitud de registros permitió estimar la evolución del rendimiento asociada exclusivamente al recambio y mejoramiento de las variedades.

Ganancia genética: hasta 44 kilos más por hectárea cada año

Los resultados determinaron que el mejoramiento genético permitió incorporar entre 40 y 44 kilos por hectárea de rendimiento adicional por año, lo que representa una mejora cercana al 1 % anual.

Esta cifra refleja el aporte de la selección y el desarrollo de nuevas variedades, independientemente de otros avances tecnológicos y cambios en las prácticas de producción.

Según el investigador, la tasa de progreso genético registrada en Argentina se encuentra en niveles comparables con los alcanzados internacionalmente. Esto permite dimensionar la contribución de los programas de mejoramiento vegetal a la evolución de uno de los principales cultivos de la agricultura nacional.

Las mayores ganancias se registraron en ambientes de alto potencial

El estudio también identificó diferencias importantes según el tipo de variedad, el ambiente y el sistema productivo. Las mayores ganancias genéticas se observaron en cultivares de ciclo largo y en planteos con uso intensivo de insumos, como agua, fertilizantes y fungicidas.

En esas condiciones, el progreso alcanzó los 65 kilogramos por hectárea por año, por encima del promedio general estimado para el cultivo.

También se detectaron diferencias geográficas. Las regiones semiáridas y extrapampeanas presentaron menores ganancias que el núcleo triguero argentino. Estos resultados muestran que el potencial de mejora genética no se expresa de la misma manera en todos los ambientes y que las condiciones productivas influyen en la respuesta de los cultivares.

El aporte de la investigación al desarrollo del trigo argentino

Además de cuantificar el progreso alcanzado, el trabajo permite dimensionar el impacto de las inversiones públicas y privadas en investigación y mejoramiento vegetal. Contar con estimaciones específicas sobre la ganancia genética aporta información para evaluar los resultados de los programas de desarrollo de nuevas variedades y orientar futuras estrategias de innovación.

El segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria reconoce el aporte de esta investigación al análisis económico y productivo del sector agropecuario.

En este sentido, el estudio de Santiago Felici suma evidencia sobre cuánto del crecimiento del trigo argentino durante las últimas décadas estuvo asociado al avance de la genética y destaca el papel de la investigación científica en la mejora sostenida de la productividad agrícola.

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