Dura advertencia de un ex dueño de La Serenísima: “La producción láctea argentina viene sufriendo”

El empresario Flavio Mastellone, integrante histórico de la familia propietaria de Mastellone Hnos. y ex accionista de la marca La Serenísima, lanzó una fuerte advertencia sobre la situación de la lechería argentina y reclamó cambios urgentes en materia impositiva, sanitaria y productiva.

A través de una carta abierta dirigida al presidente Javier Milei, el empresario aseguró que el sector “viene sufriendo” desde hace años y cuestionó la elevada carga tributaria que enfrenta la actividad.

“La producción láctea argentina viene sufriendo, entre otras cosas, por la falta de una representación unificada y de una agenda común que defienda verdaderamente al sector”, expresó.

Uno de los principales ejes del planteo estuvo centrado en la carga fiscal que soporta la cadena láctea. Según señaló Mastellone, la presión tributaria sobre la actividad supera actualmente el 40%, mientras que la informalidad ronda el 30%.

Además, cuestionó que la lechería continúe tributando una alícuota de IVA del 21%, a diferencia de otras actividades agropecuarias que pagan tasas reducidas.

“La lechería sigue siendo prácticamente la única actividad del agro alcanzada con un IVA del 21%, mientras gran parte del resto tributa 10,5%”, sostuvo.

También criticó los sistemas de reintegros aplicados en años anteriores y consideró que no lograron impulsar las exportaciones del sector.

“Tomemos la verdadera dimensión de lo que estamos hablando: la leche es un alimento fundamental para niños y adolescentes argentinos”, remarcó el empresario.

Reclamos por costos y burocracia

En su diagnóstico, Mastellone enumeró una serie de factores que, según su visión, frenan el crecimiento de la actividad: presión impositiva, costos logísticos, burocracia administrativa, falta de conectividad rural y escasa coordinación entre Nación, provincias y parte de la industria.

Además, cuestionó los años de controles de precios y aseguró que esas políticas distorsionaron la economía de toda la cadena productiva.

“La lechería no es Vaca Muerta, pero probablemente sea una de las actividades que más mano de obra genera”, afirmó. Y agregó: “Somos quienes sostenemos pueblos, caminos, escuelas y arraigo rural”.

En ese sentido, consideró que, con reglas claras y mayor previsibilidad, la Argentina podría duplicar su producción láctea en los próximos años.

Otro de los puntos centrales de la carta estuvo vinculado a la sanidad animal y la calidad genética del rodeo lechero.

Mastellone alertó sobre el ingreso de material genético defectuoso y advirtió sobre el impacto que eso podría tener tanto en la producción como en la capacidad exportadora del país.

“No se puede producir leche poniendo en riesgo sanitario a la población ni comprometiendo el futuro exportador del país”, afirmó.

El empresario también hizo referencia a enfermedades como la brucelosis y la tuberculosis bovina, y cuestionó la falta de controles homogéneos entre las distintas regiones productivas.

La carta apareció pocas semanas después de que Mastellone concretara la venta de su participación accionaria en la compañía a Danone y Arcor. En el cierre del mensaje, el empresario pidió avanzar en reformas estructurales para recuperar competitividad y reclamó decisión política para transformar el sector.

“Pongan una ficha en el productor argentino. Con reglas claras podemos ser de los más eficientes del mundo”, expresó. Y concluyó con un mensaje directo al Presidente: “El potencial está. Lo que falta es decisión, coordinación y coraje para cambiar estructuras que hace años frenan al sector”.

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