El objetivo principal es proteger la región del NOA (Noroeste Argentino) del ingreso del HLB (Huanglongbing), una enfermedad bacteriana sin cura que es considerada la mayor amenaza para la citricultura a nivel mundial.
La lucha contra el comercio ilegal de material vegetal escala un peldaño más. La implementación de perros de bioseguridad refuerza los controles en puntos estratégicos, garantizando una detección rápida y no invasiva de cítricos no autorizados. Esta medida no solo agiliza el tránsito, sino que asegura un estándar de protección superior para nuestra industria agrícola frente a patógenos externos.
Para blindar la producción citrícola del Noroeste Argentino, el equipo de Detección Canina en Cultivos (DCC) ha intensificado la vigilancia en las barreras fitosanitarias. Esta iniciativa, que une al INTA, SENASA, AFINOA y gobiernos provinciales, utiliza el olfato canino como herramienta clave para interceptar material vegetal y el insecto vector del HLB antes de que ingresen a la región.
El HLB es una enfermedad bacteriana sin cura que ya afecta al NEA y puede tardar hasta cuatro años en manifestarse. Como explica Ceferino Flores (INTA Yuto), la detección temprana es la única garantía de sustentabilidad: «Ante síntomas tan tardíos, la prevención es el único camino; cada planta infectada que ingresa es un multiplicador del riesgo para toda la industria regional».
El olfato como barrera fitosanitaria: Perros rastreadores en el NOA
Desde 2019, el INTA ha revolucionado los controles en las rutas del Noroeste Argentino mediante la cinotecnia. Esta herramienta surgió como una respuesta ágil y de bajo costo ante la urgencia de detectar cargamentos ilegales y al insecto vector del HLB. Inspirado en modelos exitosos de EE. UU. (Florida y California), el programa confirmó que el olfato canino supera ampliamente la capacidad visual humana para hallar la plaga en vehículos y transportes de pasajeros.

Un refuerzo clave para la fiscalización
Tras una exitosa validación en 2024 junto a SENASA y AFINOA, quedó claro que estos canes no sustituyen al inspector, sino que lo vuelven más eficiente. Según el especialista Flores: “La herramienta potencia la inspección técnica: reduce drásticamente los tiempos de revisión y detecta material incluso cuando está oculto o mezclado con otra vegetación”.
Según Flores, se busca perfeccionar el entrenamiento canino para detectar infecciones asintomáticas y prevenir el avance del HLB en la región. Esta medida impacta directamente en la rentabilidad del sector citrícola, ya que preservar la sanidad del NOA es la clave para sostener los rendimientos y el posicionamiento de Argentina como principal exportador mundial de limón, un pilar del volumen frutícola nacional.




