La presentación de los avances en riego solar autónomo permitirá compartir herramientas para mejorar la eficiencia en el uso del agua y la energía, además de explorar alternativas para ampliar el acceso al riego en establecimientos rurales sin conexión eléctrica.
Un equipo de especialistas del INTA Manfredi evaluó un sistema de riego por goteo enterrado alimentado con energía solar, sin conexión a la red eléctrica, en cultivos de trigo, soja y maíz. Los ensayos permitieron establecer parámetros de caudal, potencia y horas de funcionamiento para dimensionar instalaciones según la superficie y las necesidades hídricas de cada cultivo.
La tecnología representa una alternativa para establecimientos rurales alejados de la red eléctrica, donde extender el tendido puede resultar demasiado costoso. Además, la investigación permitió comprobar que una misma infraestructura puede abastecer una superficie mayor si se ajusta el riego a los requerimientos de los cultivos.
El trabajo se presentará en la 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego, que se realizarán el 14 y 15 de octubre en la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Manfredi, Córdoba.
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Cómo funciona el sistema de riego solar
El equipo del INTA Manfredi investiga el riego por goteo enterrado desde 2012. En 2022, mediante un convenio con Tonka Solar y Rivulis-Conci, incorporó una bomba solar de origen alemán y los paneles fotovoltaicos necesarios para su funcionamiento.
La instalación inicial permitió regar seis hectáreas mediante una bomba con un caudal de 24 metros cúbicos por hora y una potencia de 10 kilovatios (kW). El parque solar, en tanto, alcanza una potencia máxima de 18 kW.
Ignacio Severina, investigador del INTA Manfredi, explicó que sobredimensionar el parque fotovoltaico permite extender las horas de funcionamiento de la bomba y aprovechar mejor la energía disponible, incluso cuando disminuye la radiación solar.
A diferencia de los sistemas conectados a la red eléctrica, en los que los paneles complementan el suministro convencional, los equipos autónomos (off grid) dependen de la energía solar para operar. Esta característica los convierte en una opción para campos donde no existe conexión eléctrica o su instalación resulta económicamente inviable.
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Qué resultados obtuvieron en trigo, soja y maíz
Durante los primeros dos años de evaluación, los investigadores buscaron determinar cuánta agua podían aplicar con el sistema solar y establecer referencias de funcionamiento diario y mensual.
En trigo, la lámina de riego pasó de unos 300 milímetros en el período previo, con el sistema eléctrico, a aproximadamente 520 milímetros con el solar. El rendimiento aumentó de 55 a cerca de 70 quintales por hectárea. Sin embargo, Severina advirtió que la comparación debía tomarse con cautela, ya que se contrastaron diez años de registros con apenas dos años de ensayos solares.
En soja de segunda, el agua aplicada aumentó de 100 a 300 milímetros, mientras que el rendimiento se mantuvo en torno de los 35 quintales por hectárea. En maíz, la lámina pasó de 250 a 500 milímetros, pero la producción solo varió de 15 a 16 toneladas por hectárea.
Los resultados mostraron que aplicar más agua no necesariamente se traduce en mayores rendimientos. Según Severina, la experiencia confirmó que la metodología de balance hídrico utilizada por el equipo estaba bien ajustada a las condiciones de la región.
A partir de esa conclusión, los investigadores modificaron la estrategia y ampliaron la superficie de seis a doce hectáreas, manteniendo la misma bomba. De este modo, buscaron aprovechar mejor la infraestructura y ajustar el suministro de agua a las necesidades de los cultivos.
En esta segunda etapa, el trigo recibió unos 350 milímetros y alcanzó 65 quintales por hectárea; el maíz utilizó cerca de 250 milímetros y produjo 15 toneladas por hectárea, mientras que la soja de segunda recibió alrededor de 200 milímetros y mantuvo un rendimiento próximo a los 35 quintales por hectárea.
La ampliación de la superficie permitió mantener rendimientos similares con niveles de riego más ajustados, un aprendizaje clave para mejorar la eficiencia del sistema y orientar su implementación comercial.
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Parámetros para diseñar instalaciones a campo
Tras cuatro años de ensayos con energía solar, el equipo logró establecer referencias técnicas para dimensionar futuras instalaciones. Uno de los principales indicadores es un caudal de diseño de aproximadamente 2 metros cúbicos por hora por hectárea, según los planteos evaluados.
A partir de ese valor, los productores pueden estimar las necesidades de bombeo en función de la superficie que desean regar y seleccionar los equipos correspondientes. Por ejemplo, para un establecimiento de 50 hectáreas, la referencia sería un caudal de 100 metros cúbicos por hora, con una bomba y un parque fotovoltaico dimensionados de acuerdo con las condiciones de la instalación.
Los ensayos también mostraron la importancia de instalar paneles con una potencia superior a la requerida por la bomba. Como referencia para el sistema estudiado, el parque fotovoltaico puede dimensionarse con una potencia cercana al doble de la del equipo de bombeo, lo que permite ampliar la ventana diaria de funcionamiento cuando la radiación solar es menor.
Otro parámetro relevante es la disponibilidad energética anual. En la zona de influencia del INTA Manfredi, los investigadores estimaron unas 1.950 horas anuales de funcionamiento potencial, con variaciones estacionales: menos horas durante el invierno y más en verano.
En función de los ensayos, se identificaron como referencias de riego aproximadamente 300 milímetros para trigo, 250 milímetros para maíz y 200 milímetros para soja. Estos valores deben ajustarse a las condiciones climáticas, el suelo, el desarrollo del cultivo y la demanda hídrica de cada campaña.
El caudal por hectárea, la potencia de bombeo, la disponibilidad de energía y las necesidades de cada cultivo constituyen una base para planificar inversiones en riego solar autónomo y evaluar qué superficie puede abastecer cada instalación.
El INTA Manfredi reúne las últimas innovaciones en riego
El 14 y 15 de octubre de 2026, el INTA Manfredi será sede de la 9.ª Reunión Internacional de Riego y la 3.ª Exporiego, un espacio de referencia para conocer tecnologías y experiencias vinculadas con la gestión del agua en la producción agropecuaria.
El encuentro reunirá a productores, asesores, investigadores, estudiantes y empresas, con una agenda que incluirá innovaciones en sistemas de riego, energías renovables, automatización y agricultura de precisión.
La presentación de los avances en riego solar autónomo permitirá compartir herramientas para mejorar la eficiencia en el uso del agua y la energía, además de explorar alternativas para ampliar el acceso al riego en establecimientos rurales sin conexión eléctrica.




