Falleció una figura histórica del sector ganadero argentino

El sector agropecuario despidió a Carlos Guerrero, uno de sus referentes históricos, integrante de una familia estrechamente vinculada a la introducción y desarrollo de la raza Angus en la Argentina, base de la carne de mayor valor a nivel internacional.

La noticia fue confirmada por la Sociedad Rural Argentina (SRA), que destacó su trayectoria y el aporte de su familia a la evolución de la ganadería nacional, especialmente en materia de mejoramiento genético.

El origen de esta historia productiva se remonta a fines del siglo XIX, cuando en 1879 fueron incorporados al país los primeros ejemplares de la raza Angus en un establecimiento de la provincia de Buenos Aires. Ese proceso marcó el inicio de una transformación en la producción bovina, con impacto directo en la calidad de la carne argentina. Con el paso del tiempo, el Angus se consolidó como la raza predominante en el rodeo nacional.

Actualmente, representa más de la mitad del stock bovino, y su genética —incluyendo cruzamientos— está presente en una amplia mayoría de los animales producidos en el país. El desarrollo sostenido de esta raza estuvo acompañado por un trabajo continuo en selección genética, orientado a mejorar la eficiencia productiva y la calidad del producto final, atributos que hoy posicionan a la carne argentina en mercados exigentes.

A lo largo de su trayectoria, el referente desempeñó distintos roles dentro de la Sociedad Rural Argentina, participando en áreas vinculadas a los registros genealógicos y a la vida institucional de la entidad.

Desde la SRA expresaron a través de su cuenta de X:

“Con profundo pesar despedimos a Carlos Guerrero, referente indiscutido de la ganadería argentina y protagonista de una historia familiar que forma parte del ADN productivo de nuestro país”.

La actividad vinculada a la cabaña continúa en manos de la séptima generación, que mantienen el trabajo en genética y la proyección internacional, incluyendo la exportación a distintos mercados de Europa. El legado queda asociado al desarrollo de una de las razas más importantes para la producción de carne en la Argentina y a un proceso que marcó el rumbo de la ganadería durante más de un siglo.

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