La crisis internacional de fertilizantes volvió a poner en foco la dependencia argentina de las importaciones.
Durante el primer semestre de 2026, el país compró menos volumen, pero destinó USD 1.762 millones, uno de los valores más altos de la historia.
Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el encarecimiento internacional de los fertilizantes generó un sobrecosto teórico de aproximadamente USD 180 millones frente a lo que se habría pagado con los precios promedio del mismo período de 2025.
La mayor presión se concentró en los fertilizantes nitrogenados, especialmente la urea, cuyo precio internacional llegó a duplicar el nivel de enero. Las restricciones comerciales y los problemas de abastecimiento de gas en distintos países redujeron la oferta global y elevaron los costos.
El impacto también se reflejó en las cantidades importadas. En el primer semestre se compraron 437.000 toneladas de nitrogenados, 767.000 de fosfatados y 39.000 de potásicos, ubicando al volumen total de fertilizantes entre los peores registros desde 2019.
La situación genera preocupación de cara a la campaña agrícola 2026/27, ya que Argentina importa cerca de la mitad de los fertilizantes nitrogenados que consume y alrededor del 80% de los fosfatados.
Vaca Muerta, una apuesta estratégica
Frente a esta dependencia, el desarrollo de producción nacional aparece como una alternativa de largo plazo. En ese escenario cobra relevancia un proyecto aprobado bajo el RIGI para construir una planta de urea en Bahía Blanca, que aprovechará la disponibilidad de gas de Vaca Muerta.
La iniciativa contempla una inversión de USD 2.700 millones y una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales, lo que permitiría avanzar hacia un mayor abastecimiento local y reducir la exposición del agro a las fuertes variaciones del mercado internacional.
La crisis de precios dejó así una señal concreta: para Argentina, producir más fertilizantes dentro del país no solo representa una oportunidad industrial, sino también una herramienta para darle mayor previsibilidad y competitividad a su principal actividad productiva.




