Seis localidades, entre ellas Junín, Laboulaye, Idiazábal y Bengolea, registraron heladas agronómicas durante la madrugada del 19 de octubre, en plena etapa de llenado de granos del trigo. Aunque los técnicos no detectan daños generalizados, advierten que los lotes ubicados en sectores bajos podrían presentar afectaciones puntuales.
En su informe semanal sobre la región núcleo, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destacó que, si bien la cosecha de trigo no alcanzaría los resultados excepcionales del año pasado, las perspectivas productivas siguen siendo alentadoras. La estimación es de 6,7 millones de toneladas, un volumen casi 60% superior al promedio de los últimos 16 años.
Un octubre atípico para el trigo
La BCR señaló que la campaña anterior estuvo marcada por condiciones favorables, con lluvias nocturnas superiores a la media y una elevada radiación solar. Este año, en cambio, los primeros diez días de octubre se caracterizaron por una marcada nubosidad y temperaturas más bajas.
Según la entidad, las bajas temperaturas compensan parcialmente la menor radiación, al prolongar especialmente la etapa de llenado de granos.
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¿Qué rendimiento se espera para el trigo en la región núcleo?
A pesar de la menor radiación solar, las bajas temperaturas y las heladas recientes, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR estima un rendimiento promedio de 43,6 quintales por hectárea, unos 5 quintales por encima del promedio de los últimos cinco años, que se ubica en 38,3 quintales por hectárea.
Con una superficie sembrada de 1,6 millones de hectáreas, la producción alcanzaría los 6,7 millones de toneladas. Si bien esta cifra representa un volumen 35% inferior al de la campaña récord anterior, se mantiene casi un 60% por encima del promedio histórico.
Sin embargo, desde la BCR advirtieron que todavía falta para la cosecha y que el cultivo deberá atravesar distintos desafíos, entre ellos las heladas tardías, las enfermedades y las posibles dificultades durante la recolección.
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Heladas agronómicas: seis localidades registraron temperaturas críticas
Las heladas agronómicas se consideran cuando la temperatura del aire alcanza los 3 °C o menos, medida a 1,5 metros de altura.
Durante la madrugada del 19 de octubre se registraron temperaturas mínimas de entre 1 y 5 °C en distintos puntos de la región. Seis estaciones meteorológicas reportaron valores inferiores a los 3 °C:
- Idiazábal: 1,2 °C.
- Bengolea: 1,3 °C.
- Junín: 2,1 °C.
- Laboulaye: 2,3 °C.
- Canal: 2,5 °C.
- Monte Buey: 2,5 °C.
El episodio tuvo una duración breve, de entre una y tres horas. Además, la humedad relativa superior al 70% habría contribuido a moderar el impacto. De todos modos, los técnicos realizarán evaluaciones durante la semana siguiente para determinar si hubo daños en los cultivos.
¿Qué daños pueden provocar las heladas en el trigo?
Las bajas temperaturas durante el llenado de granos pueden comprometer la viabilidad de las espiguillas y afectar la formación de los granos. Por eso, el seguimiento de los lotes será fundamental para determinar las consecuencias del episodio.
Hasta el momento, los técnicos no observan daños generalizados. Desde Marcos Juárez señalaron que la helada fue muy breve y estuvo acompañada por una humedad relativa superior al 90%, condiciones que reducirían la probabilidad de daños importantes.
No obstante, advirtieron que los lotes ubicados en sectores bajos podrían presentar afectaciones puntuales, por lo que será necesario continuar con los monitoreos.
En Junín, en tanto, los técnicos indicaron que todavía es necesario esperar para establecer la magnitud de los efectos, aunque ya se observan algunas señales de afectación en los cultivos de trigo.
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¿Qué probabilidad hay de heladas durante octubre?
El análisis de los últimos 20 años realizado por la BCR muestra que la probabilidad de registrar heladas durante octubre ronda el 30% en el sur de la región núcleo, mientras que en el norte es inferior al 10%.
Estos datos reflejan que, aunque las heladas primaverales no son un fenómeno excepcional, su ocurrencia durante etapas sensibles del cultivo puede representar un riesgo para el rendimiento final. Por eso, el monitoreo de los lotes y la evaluación de posibles daños serán claves para confirmar el impacto de las bajas temperaturas sobre la próxima cosecha de trigo.




