Hidrovía: un consorcio belga-argentino se perfila para su administración y apuesta por tecnología de EE.UU

La licitación para la operación de la Hidrovía Paraná-Paraguay ingresó en su etapa decisiva y uno de los consorcios que compite por quedarse con la concesión por los próximos 25 años comenzó a mostrar los principales lineamientos de su propuesta.

Se trata de la alianza conformada por la empresa belga Jan De Nul y la firma argentina Servimagnus, que busca consolidar su posición en el proceso licitatorio con una oferta basada en experiencia operativa, modernización tecnológica y financiamiento privado.

La Hidrovía constituye una de las principales rutas logísticas de la Argentina y concentra gran parte de las exportaciones agroindustriales que salen desde los puertos del Gran Rosario hacia los mercados internacionales. Por esa razón, la definición sobre quién administrará las tareas de dragado y balizamiento es seguida de cerca por exportadores, productores y operadores portuarios.

Dentro de la propuesta presentada, el consorcio prevé la implementación de un sistema integral de monitoreo de navegación basado en tecnología de origen estadounidense. El esquema contempla herramientas de seguimiento en tiempo real, almacenamiento de datos en la nube y protocolos avanzados de ciberseguridad para el control de la vía navegable.

Según explicaron las empresas, el objetivo es que toda la información generada pueda ser auditada por el Estado nacional. Para ello, la propuesta incluye la entrega del código fuente de los sistemas utilizados, permitiendo a los organismos públicos supervisar el funcionamiento y la gestión de los datos vinculados al tránsito fluvial.

Además, los integrantes de la alianza señalaron que el proyecto no contempla financiamiento proveniente de gobiernos extranjeros ni participación de empresas estatales de otros países, una definición que marca distancia respecto de alternativas vinculadas a capitales chinos y que se alinea con la estrategia de inserción internacional impulsada por el Gobierno nacional.

El proceso licitatorio avanzó durante las últimas semanas con la apertura de las ofertas económicas y la revisión de antecedentes técnicos de los participantes.

De acuerdo con la evaluación realizada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, la propuesta de Jan De Nul y Servimagnus obtuvo una diferencia significativa de puntaje respecto de su principal competidor, la firma belga DEME NV.

Esa ventaja técnica podría resultar determinante en la etapa final del proceso, especialmente porque ambas ofertas económicas presentaron un mismo valor de peaje.

Uno de los datos más relevantes de la licitación surgió con la apertura de las propuestas económicas. Tanto Jan De Nul-Servimagnus como DEME ofrecieron una tarifa de 3,8 dólares por tonelada de registro neto para el uso de la vía navegable.

Desde el Gobierno señalaron que ese valor representa una reducción respecto de los costos actuales y podría traducirse en un menor gasto logístico para las cadenas exportadoras argentinas, particularmente para el sector agroindustrial, principal usuario de la hidrovía.

La reducción de costos aparece como uno de los objetivos centrales de la nueva concesión, junto con la profundización del canal y la incorporación de nuevas tecnologías para optimizar la navegación comercial.

La futura concesión contempla inversiones estimadas en más de 10.000 millones de dólares a lo largo de 25 años y será clave para definir el desarrollo de una infraestructura estratégica por donde circula la mayor parte del comercio exterior argentino.

La decisión final quedará ahora en manos del Gobierno nacional, que deberá evaluar las ofertas y adjudicar uno de los contratos de infraestructura más importantes del país para las próximas décadas.

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