Analizamos los eventos «El Niño» de ocurridos en 1997/98, 2009/10 y 2015/16 en Argentina

Esos tres periodos son cruciales para entender el comportamiento del clima en Argentina, ya que representan tres de los eventos El Niño más intensos y significativos de las últimas décadas.

En la jerga meteorológica, a los eventos de 1997/98 y 2015/16 se los conoce como «Súper El Niño» debido al calentamiento extremo registrado en el Océano Pacífico, mientras que el de 2009/10 fue de intensidad moderada a fuerte, pero con un impacto productivo brutal porque veníamos de una sequía histórica.

Los eventos de El Niño Oscilación del Sur (ENOS) en Argentina suelen traducirse en un incremento significativo de las precipitaciones por encima de lo normal en la región centro-este y norte (especialmente la región del Litoral y la Pampeana) hacia fines de la primavera y durante el verano.

Sin embargo, los tres períodos que mencionás tuvieron comportamientos, intensidades e impactos productivos y sociales muy distintos en nuestro país:

El Súper Niño 1997/98: El desastre hidrológico

Es considerado uno de los eventos más intensos del siglo XX a nivel global (un «Súper Niño»), y en Argentina provocó una de las mayores crisis hidrológicas de la región del Litoral.

  • Impacto Climático: Lluvias extraordinarias y continuas que comenzaron a finales de 1997 y se extendieron fuertemente hasta mayo de 1998. En ciudades como Buenos Aires, tormentas excepcionales llegaron a acumular más de 130 mm en pocas horas.
  • Consecuencias Hidrológicas: Provocó inundaciones históricas en las seis provincias del Litoral (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Santa Fe), además del norte de La Pampa, sur de Córdoba y Buenos Aires. Los grandes ríos (Paraná y Uruguay) desbordaron por completo.
  • Impacto Productivo y Social:
    • Más de 18 millones de hectáreas quedaron sumergidas.
    • Se registraron más de 120.000 evacuados en el pico de las inundaciones.
    • Pérdidas masivas en la ganadería (se estimó la pérdida de unas 450.000 cabezas de ganado) y destrucción de cultivos en la zona del Litoral que superaron los mil millones de pesos/dólares de la época.
    • Colapso casi total de las redes viales secundarias y terciarias en el noreste del país.

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El Niño 2009/10: El alivio productivo tras la sequía histórica

Este evento tuvo una intensidad moderada, pero su relevancia radica en el contexto en el que llegó: Argentina venía de sufrir la brutal sequía de 2008/09 (una de las peores de la historia reciente, provocada por una «La Niña» severa).

  • Impacto Climático: El Pacífico ecuatorial comenzó a calentarse a mediados de 2009 y el impacto de las lluvias en el cono sur se consolidó hacia el final de la primavera (noviembre-diciembre) y el verano de 2010.
  • Impacto Productivo: A diferencia del desastre del 97/98, este Niño fue recibido como un gran alivio para el sector agropecuario. La recarga de los perfiles de suelo permitió una excelente campaña para los cultivos de verano (principalmente soja y maíz).
  • Matiz: Si bien hubo eventos locales de tormentas fuertes y anegamientos en zonas bajas de la región pampeana, no se llegó al escenario de inundaciones generalizadas ni al desborde catastrófico de las grandes cuencas fluviales que caracterizó a los eventos extraordinarios.

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El Niño 2015/16: El «Niño Godzilla» y el freno a la cosecha

A nivel global se lo catalogó como otro «Súper Niño» debido a las altísimas anomalías de temperatura en el océano Pacífico, compitiendo en récords con el de 1997/98.

  • Impacto Climático: En Argentina, la fase madura del evento golpeó con fuerza avanzada la temporada, concentrándose de manera muy agresiva en el inicio del otoño (marzo y, sobre todo, abril de 2016).
  • Consecuencias Hidrológicas: Las lluvias batieron récords en el sur de Corrientes, norte de Entre Ríos, Santa Fe y el noreste de Buenos Aires (cuenca del Salado), provocando el desborde de ríos interiores y saturación absoluta de los suelos. Curiosamente, las nacientes de los ríos Paraná y Paraguay en Brasil no registraron lluvias tan extremas, lo que evitó una creciente fluvial aún peor aguas abajo.
  • Impacto Productivo:
    • Parálisis de la cosecha: Coincidió justo con la ventana de cosecha de soja y maíz de primera. El temporal persistente de abril de 2016 paralizó las cosechadoras casi por un mes.
    • Pérdida de calidad: Millones de toneladas de grano sufrieron daños por brotado, apertura de vainas y hongos debido a la humedad constante.
    • Logística y Ganadería: Los caminos rurales quedaron intransitables, interrumpiendo el transporte hacia los puertos. La ganadería y las cuencas lecheras de Santa Fe y Córdoba sufrieron pérdidas críticas por falta de piso y anegamiento de pasturas.
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