Marín y Mindlin destacaron el potencial de Vaca Muerta para transformar la economía argentina

El desarrollo de Vaca Muerta y la llegada de nuevas inversiones en energía continúan consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento para la economía argentina.

Así lo plantearon referentes del sector durante el Latam Economic Forum 2026, donde destacaron el potencial de la industria para generar empleo, atraer capitales y ampliar la capacidad exportadora del país.

Durante el encuentro, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y el presidente de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, coincidieron en que la expansión de la actividad energética tendrá efectos que irán mucho más allá de la producción de petróleo y gas.

Uno de los ejes del debate estuvo centrado en el impacto laboral de las inversiones que actualmente se desarrollan en la cuenca neuquina.

Marín destacó que el sector atraviesa un momento de expansión sin precedentes y rechazó las críticas que señalan que la energía genera pocos puestos de trabajo en comparación con otras actividades.

“Invertir USD 130.000 millones es una caballada de dinero, tiene que haber mucho trabajo, no hay forma de que no haya trabajo”, afirmó el ejecutivo.

Según explicó, la generación de empleo no se limita únicamente a la perforación de pozos, sino que involucra una extensa cadena de valor que incluye construcción, transporte, servicios, infraestructura, industria metalmecánica, logística y exportaciones.

“El petróleo, el gas y la electricidad están generando muchos miles de puestos de trabajo”, sostuvo.

Vaca Muerta como segundo motor de divisas

Por su parte, Mindlin puso el foco en el potencial exportador que representa Vaca Muerta para la economía argentina.

El empresario consideró que el país está construyendo una nueva fuente estructural de generación de dólares que complementará el histórico aporte del sector agropecuario.

“Ahora vamos a tener otro sector que va a producir tantos dólares como el campo”, señaló.

Según las proyecciones presentadas durante el foro, la balanza energética podría pasar de un déficit cercano a los USD 4.000 millones registrado en 2022 a un superávit de USD 8.000 millones en 2026, con posibilidades de alcanzar los USD 24.000 millones hacia 2030.

Para Mindlin, este proceso permitirá diversificar las fuentes de ingreso de divisas y reducir la dependencia de los resultados de las campañas agrícolas.

Los ejecutivos también remarcaron que Vaca Muerta aún se encuentra en una etapa inicial de desarrollo respecto de todo su potencial productivo.

Mindlin aseguró que la productividad de los pozos argentinos se ubica entre las más altas del mundo dentro del segmento shale y destacó que todavía existe una amplia capacidad de expansión.

“Vaca Muerta está en un estado mucho más temprano de desarrollo y tiene todavía un potencial enorme para seguir creciendo”, afirmó.

El rol de las inversiones y el RIGI

Los empresarios señalaron que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparece como una herramienta clave para sostener el flujo de capitales hacia el sector energético.

Actualmente, los proyectos presentados bajo ese esquema superan los USD 100.000 millones, cifra que podría incrementarse aún más con iniciativas vinculadas a la producción y exportación de gas natural licuado (GNL).

“Es difícil pensar que Argentina no va a generar empleo y no va a crecer de manera significativa en los próximos años”, sostuvo Mindlin.

Por otro lado, respecto a nuevos proyectos Mindlin destacó la iniciativa que impulsa Pampa Energía para construir una planta de urea en Bahía Blanca, con una inversión estimada en USD 2.500 millones.

El objetivo es aprovechar parte del gas producido en Vaca Muerta para abastecer la demanda local de fertilizantes y reducir las importaciones del sector agropecuario.

Según explicó, el proyecto permitiría transformar recursos energéticos en productos industriales de mayor valor agregado, fortaleciendo tanto a la industria como al sector agrícola.

Tanto Marín como Mindlin coincidieron en que el desafío ahora pasa por sostener las inversiones y consolidar un marco de estabilidad que permita planificar a largo plazo.

“El Estado debe dar las condiciones y los privados somos los que generamos riqueza”, afirmó Marín, quien además consideró que la colaboración entre empresas, inversores y organismos públicos será fundamental para acelerar el desarrollo del sector.

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