La actividad de la construcción volvió a mostrar señales de enfriamiento y encendió alertas que también impactan en el entramado productivo. En febrero, el sector registró una caída del 1,3% mensual y cortó la recuperación que había comenzado a insinuarse a fines de 2025.
El dato, difundido por el INDEC, confirma que el repunte sigue siendo frágil y que la actividad aún se mueve en un escenario de alta incertidumbre. Más allá del dato puntual, la construcción funciona como un termómetro clave del nivel de actividad.
Su retroceso no solo refleja menor inversión, sino que también impacta en la demanda de insumos, transporte y empleo, con efectos que se extienden a sectores vinculados al agro. En términos interanuales, la caída fue más leve, pero el nivel general todavía se mantiene muy por debajo de los registros previos al cambio de ciclo económico, lo que evidencia la profundidad del ajuste.
El comportamiento de los materiales de construcción mostró un escenario heterogéneo. Algunos rubros registraron subas interanuales, como el hormigón elaborado y las pinturas, mientras que otros insumos clave continúan en baja. Entre las caídas más marcadas aparecen productos como cerámicos, ladrillos y cemento, todos vinculados a obras de mayor escala, lo que refleja la debilidad de los proyectos más grandes.
Este comportamiento desigual confirma que la recuperación, por ahora, es parcial y no logra consolidarse. Aunque a primera vista parecen sectores separados, la construcción y el agro comparten vasos comunicantes. La menor actividad impacta en la demanda de transporte, combustibles y maquinaria, además de reducir el dinamismo en economías regionales.
En un contexto donde el campo tracciona divisas, la falta de impulso en otros sectores limita el efecto derrame sobre el conjunto de la economía.
Algunos indicadores adelantados muestran leves mejoras. El empleo registrado en el sector tuvo una recuperación interanual y los permisos de construcción también crecieron, lo que podría anticipar cierto movimiento en los próximos meses. Sin embargo, las expectativas empresarias se mantienen cautelosas. La mayoría de las firmas no espera cambios significativos en el corto plazo, tanto en obra privada como pública.
Un escenario que aún no despega
El principal desafío sigue siendo la falta de demanda. Sin un repunte sostenido de la inversión, la construcción continúa con dificultades para consolidar una recuperación. Para el agro, este contexto implica un entorno económico más débil, donde el impulso del campo no alcanza por sí solo para dinamizar al resto de los sectores. Así, mientras la cosecha avanza y aporta dólares, la construcción marca el pulso de una economía que todavía busca estabilidad y crecimiento sostenido.




