Como consecuencia de la tensión en Medio Oriente, los commodities han subido de precio. El petróleo actuó como motor, empujando al alza las cotizaciones de los granos para biocombustibles.
El petróleo se disparó un 25 % este lunes ante la falta de una resolución cercana al conflicto en Medio Oriente, impactando de inmediato en los precios globales. Esta inercia alcanzó a los granos —alternativa clave a los combustibles fósiles—, que registraron en Chicago sus máximos en diez meses.
Según Reuters, el aceite de soja alcanzó valores no vistos desde finales de 2022, mientras que el trigo y el maíz tocaron techos de junio de 2024 y diez meses respectivamente. Por su parte, el aceite de palma en Malasia escaló un 9 %.
Impacto geopolítico en el mercado de commodities
Los indicadores internacionales registraron este lunes un incremento del 25 % en el precio del petróleo, situándose en su punto más alto desde mediados de 2022. Esta apreciación de la energía marcó la tendencia alcista para el conjunto de las materias primas.
Según informó Reuters, el oro cayó un 2 % este lunes. La escalada bélica con Irán ha restringido los suministros energéticos globales, fortaleciendo al dólar y enfriando las expectativas de un recorte en las tasas de interés. En este escenario, los aceites vegetales acompañaron el rally del crudo impulsados por su demanda para biocombustibles.
Las pizarras de Chicago reflejaron esta tensión: la soja subió un 1,52 % ($US$ 442,11$), el maíz un 1,32 % ($US$ 178,34$) y el trigo lideró con un salto del 3,09 % ($US$ 231,76$). Tony Sycamore, analista de IG, explicó a Reuters que esta reacción «violenta» responde a que el mercado no vislumbra una salida clara en un enfrentamiento donde «ninguna de las partes parece dispuesta a ceder».
Escalada de precios y riesgo económico global
Los analistas advierten que el riesgo de daños estructurales en la economía global se intensifica diariamente. En el mercado energético, el crudo Brent alcanzó los 119,50 USD por barril, mientras que el WTI subió hasta los 119,48 USD, reflejando la parálisis en la producción de petróleo upstream.
La incertidumbre geopolítica también ha fortalecido al dólar, que se mantiene en máximos de tres meses, alimentando temores sobre una espiral inflacionaria global. Según informó Reuters, esta tensión se ha trasladado a los metales: el aluminio se disparó a su nivel más alto en cuatro años ante la posible interrupción de suministros. Sin una salida diplomática a la vista, el petróleo continúa operando como el principal motor alcista del resto de los commodities.




