El IPIM registró en agosto su mayor variación de los últimos tres meses. El aumento estuvo impulsado principalmente por el salto del petróleo internacional y los precios de productos primarios e importados.
El petróleo volvió a marcar el ritmo
La inflación mayorista se aceleró en agosto y alcanzó el 2,1%, según el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC.
El principal factor de presión estuvo en el sector energético. Dentro de los productos primarios, los precios del petróleo crudo y gas aumentaron 8%, en un contexto de fuertes movimientos en el mercado internacional vinculados a las tensiones en Medio Oriente.
El Brent promedió US$91,08 por barril en agosto, frente a los US$83,76 de julio, lo que representó un incremento mensual cercano al 8,7%.
Los productos primarios, por encima de las manufacturas
Los productos nacionales también registraron una suba del 2,1%, aunque con comportamientos diferentes según el rubro.
Los productos primarios aumentaron 4,6%, mientras que las manufacturas avanzaron 1,3%. Dentro de los primeros, además del petróleo y el gas, los productos agropecuarios registraron un incremento del 2,2%.
Por otra parte, los productos importados subieron 2,9%, reflejando también la sensibilidad del índice mayorista a los movimientos de precios internacionales y del tipo de cambio.
El mayorista avanza por debajo del minorista
Con el resultado de agosto, el IPIM acumuló un aumento del 19,1% en los primeros ocho meses de 2026 y del 29,8% interanual.
La dinámica es diferente a la del Índice de Precios al Consumidor: el IPC acumuló 21,3% entre enero y agosto y alcanzó 33,5% en la comparación interanual.
La diferencia responde, entre otros factores, a que los precios mayoristas tienen una mayor exposición a bienes transables, por lo que pueden reaccionar con mayor rapidez ante cambios en las cotizaciones internacionales de materias primas, energía y productos importados.
El dato de agosto vuelve a mostrar así cómo el escenario internacional, especialmente la evolución del petróleo, puede trasladar presión a los costos internos incluso en un contexto de desaceleración de la inflación minorista.




