La campaña argentina de soja 2025/26 finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, un resultado que posiciona al ciclo entre los más destacados del último lustro.
A pesar de una menor superficie sembrada, la mejora en los rendimientos permitió sostener un elevado volumen de producción y compensar el impacto de un inicio de campaña marcado por la falta de lluvias.
De acuerdo con el informe final de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie implantada fue de 16,8 millones de hectáreas, lo que representó una reducción del 8,7% respecto de la campaña anterior y un descenso del 1,3% frente al promedio de las últimas cinco campañas.
Sin embargo, la menor área destinada al cultivo no impidió alcanzar una cosecha de relevancia. El rendimiento promedio nacional se ubicó en 31,3 quintales por hectárea, uno de los valores más altos registrados en los últimos cinco años y alrededor de un 9% superior al promedio reciente, si se excluye la campaña afectada por la histórica sequía de 2022/23.
El desarrollo del cultivo estuvo fuertemente condicionado por el comportamiento climático. Durante buena parte del verano, la escasez de precipitaciones generó estrés hídrico, especialmente en los lotes de soja de primera y en las etapas iniciales de la soja de segunda.
La situación comenzó a revertirse a partir de febrero, cuando las lluvias permitieron recomponer las reservas de humedad del suelo y favorecieron el llenado de los granos durante la fase decisiva del cultivo. Hacia el cierre de la campaña, más del 90% de los lotes presentaba condiciones hídricas entre adecuadas y óptimas, lo que resultó determinante para alcanzar los rendimientos finales.
Los mejores resultados se concentraron en gran parte de la región central del país. Córdoba, Santa Fe, el norte de La Pampa y el oeste de Buenos Aires registraron rindes superiores a los promedios históricos, mientras que algunos sectores del sudeste bonaerense mostraron productividades más moderadas.
Aunque la producción quedó apenas un 0,4% por debajo de la obtenida en la campaña 2024/25, el dato adquiere mayor relevancia al considerar que se logró con una superficie considerablemente menor. Para los analistas, esto refleja una mejora en la eficiencia productiva y confirma el aporte decisivo de los altos rendimientos para sostener el volumen nacional de soja.




