El precio internacional de la soja registró una fuerte suba en los últimos días impulsado por la creciente tensión en Medio Oriente, lo que podría traducirse en un ingreso adicional de divisas para la economía argentina.
En el mercado de Chicago, la oleaginosa superó los 450 dólares por tonelada, el valor más alto desde noviembre de 2023. El aumento está vinculado al contexto internacional marcado por la escalada del conflicto en la región, que genera volatilidad en los mercados y preocupación por el abastecimiento global de alimentos.
Para Argentina, uno de los principales exportadores agrícolas del mundo, este escenario representa una ventana de oportunidad. Con una cosecha estimada cercana a 46 millones de toneladas de soja, una mejora en los precios internacionales podría generar entre 2.500 y 3.000 millones de dólares adicionales para el país.
Sin embargo, especialistas señalan que el impacto podría ser más moderado que en otros momentos. Una parte significativa de la producción de soja y maíz ya fue comercializada tras la última campaña, lo que limita el volumen disponible para aprovechar plenamente la suba de precios.
Al mismo tiempo, el mercado local enfrenta un escenario de alta disponibilidad de granos. Las estimaciones del sector proyectan que los stocks finales podrían superar las 21 millones de toneladas, impulsados por buenas cosechas de trigo, maíz y girasol.
Este nivel de oferta suele actuar como un factor que modera las subas en los precios internos, aunque también fortalece la capacidad exportadora del país en un contexto internacional atravesado por la incertidumbre.
El agro continúa siendo la principal fuente de divisas de la economía argentina, y el país se mantiene como el mayor exportador mundial de aceite y harina de soja, por lo que la evolución del precio de la oleaginosa resulta clave para el ingreso de dólares en los próximos meses.




