Nafta y gasoil: el Gobierno vuelve a postergar los impuestos y busca contener los precios en los surtidores

La actualización de los gravámenes sobre los combustibles líquidos quedó suspendida hasta octubre. El Ejecutivo apunta a evitar un impacto inmediato sobre la inflación, mientras las petroleras siguen ajustando sus márgenes.

El Gobierno decidió postergar por un mes la actualización de los impuestos que gravan a la nafta y el gasoil, por lo que el incremento que debía comenzar a regir desde este martes quedó trasladado al 1° de octubre.

La decisión fue oficializada mediante el Decreto 829, publicado en el Boletín Oficial, y representa una nueva intervención del Ejecutivo sobre el calendario de actualización de los tributos vinculados a los combustibles. El objetivo es evitar que la suba impositiva tenga un impacto inmediato en los precios de los surtidores y, posteriormente, sobre el resto de la economía.

La medida alcanza la actualización correspondiente al período abril-junio de 2026 y se suma a incrementos de períodos anteriores que todavía no fueron trasladados completamente a los consumidores.

Un alivio temporal para los precios

Los impuestos a los combustibles líquidos se actualizan de acuerdo con la evolución de la inflación y acumulan ajustes pendientes correspondientes a distintos períodos de 2024, 2025 y 2026.

En esta oportunidad, el Ejecutivo optó por postergar la totalidad de la actualización durante septiembre, en lugar de trasladar aunque sea parcialmente el incremento a los precios finales.

La estrategia ya había sido utilizada durante el año. En abril y junio, el Gobierno también había decidido aplazar ajustes tributarios con el propósito de moderar la evolución de los precios.

En los fundamentos del decreto, la administración nacional señaló que la decisión busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.

La postergación no implica la eliminación de los impuestos ni de las actualizaciones pendientes. En principio, el nuevo calendario establece que el ajuste comenzará a aplicarse desde el 1° de octubre, por lo que el impacto sobre los combustibles podría trasladarse al próximo mes si el Gobierno no dispone una nueva modificación.

Durante 2026, los combustibles acumularon una suba promedio cercana al 25%, con uno de los mayores saltos registrado en marzo, cuando el precio internacional del crudo llegó a superar los US$120 por barril en medio de las tensiones bélicas entre Estados Unidos e Irán.

Posteriormente, las petroleras evitaron trasladar de manera completa las variaciones internacionales al mercado interno. YPF fue una de las compañías que adoptó esta estrategia y luego fue seguida por otras empresas del sector.

En las últimas semanas, el valor internacional del petróleo mostró una corrección a la baja. Sin embargo, las cotizaciones todavía permanecen por encima de los niveles registrados a comienzos de año.

En este escenario, las empresas buscan recomponer parte de los márgenes que resignaron durante los meses en los que absorbieron una porción del aumento del crudo.

Por eso, la postergación de los impuestos no necesariamente se traducirá en una reducción del precio de los combustibles. El objetivo inmediato es evitar una presión adicional sobre los valores actuales.

En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, la nafta súper continúa ubicándose por encima de los $2.000 por litro.

Un régimen especial para el gasoil en el sur

El decreto también mantiene un tratamiento diferencial para el gasoil destinado a una amplia zona de la Patagonia.

El esquema comprende a Neuquén, La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, además del partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.

De esta manera, mientras el Gobierno posterga por un mes la actualización general de los impuestos, también conserva condiciones particulares para los combustibles destinados a esa región.

La decisión deja así un nuevo compás de espera para el mercado: durante septiembre no se aplicará el incremento tributario previsto, mientras el Ejecutivo sigue de cerca la inflación, la cotización internacional del petróleo y la evolución de los márgenes de las petroleras. El próximo punto de atención será octubre, cuando vuelva a estar sobre la mesa la actualización de los impuestos.

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