Pronóstico de invierno: qué zonas recibirán más lluvias

El Servicio Meteorológico Nacional informó en junio que todavía predominaban condiciones neutrales, aunque con señales oceánicas compatibles con una futura evolución hacia El Niño.

Durante el invierno de 2026, Argentina se encuentra en una situación climática particular: el fenómeno ENSO (El Niño–Oscilación del Sur) está transitando desde condiciones neutrales hacia un probable evento de El Niño que se consolidaría durante la segunda mitad del año.

¿Cómo está influyendo en las lluvias del invierno 2026?

Los pronósticos estacionales indican una tendencia a precipitaciones superiores a lo normal en buena parte de la región central del país, incluyendo sectores de Córdoba, Santa Fe, San Luis y Buenos Aires.

Sin embargo, la influencia de El Niño durante el invierno todavía es limitada. En Argentina, los efectos más claros de este fenómeno suelen manifestarse durante la primavera y el verano, cuando aumenta la humedad y la frecuencia de lluvias en el centro y noreste del país.

Por regiones:

  • Región Pampeana y centro del país: tendencia a lluvias algo superiores a lo normal, especialmente hacia finales del invierno.
  • Litoral y Mesopotamia: aumenta la probabilidad de un régimen más húmedo conforme avance el año.
  • NOA y Cuyo: las señales son más variables; algunos pronósticos sugieren precipitaciones normales o incluso inferiores a lo habitual durante el invierno.
  • Patagonia: las precipitaciones invernales dependen más de la circulación de los sistemas del Pacífico Sur que del ENSO, aunque pueden registrarse episodios más húmedos en algunos sectores.

¿Qué puede ocurrir en los próximos meses?

Diversos organismos internacionales y especialistas estiman una alta probabilidad de desarrollo de El Niño durante la segunda mitad de 2026, con probabilidades superiores al 90 % para fines de año.

Si el evento se consolida:

  • Aumentarían las lluvias en el centro y noreste argentino durante la primavera.
  • Podrían registrarse crecidas en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay.
  • Mejorarían las condiciones hídricas para la agricultura en amplias zonas productivas.
  • También crecería el riesgo de inundaciones locales y excesos hídricos.

Conclusión

El invierno 2026 muestra una tendencia algo más húmeda de lo normal en varias regiones argentinas, pero la influencia directa de El Niño aún es incipiente. Los efectos más notorios se esperan entre la primavera y el verano 2026-2027, cuando el fenómeno podría intensificar las lluvias sobre el centro y el noreste del país.

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