Una vez que el melón se corta, su vida útil se reduce significativamente y debe ser refrigerado para evitar la proliferación de bacterias.
El melón (Cucumis melo) es una fruta de cultivo anual y estival (de verano). Originario de zonas cálidas y poco húmedas (principalmente África tropical y subtropical), es extremadamente sensible a las heladas, requiriendo un clima templado a cálido para su desarrollo óptimo.
El melón es una fruta deliciosa y refrescante, pero su correcto manejo y conservación son clave para disfrutar al máximo de su sabor, textura y nutrientes, especialmente debido a las diferencias entre sus variedades.
Manejo y maduración de la fruta
Existen diferencias notables en la maduración según la variedad:
- Melones de Verano (Cantalupe, Galia, etc.): Maduran completamente en la planta. Muchas variedades se desprenden solas del tallo (abscisión) cuando alcanzan su punto óptimo de cosecha, indicando que están listos para el consumo inmediato.
- Melones de Invierno (Honeydew, Piel de Sapo, etc.): Estos melones tienen la capacidad de seguir madurando después de ser cosechados, ganando sabor y dulzor durante el almacenamiento. En un lugar fresco, pueden conservarse y ser aptos para el consumo durante un periodo prolongado, de 2 hasta 8 meses.
Propiedades nutricionales y beneficios para la salud
El melón es una de las frutas más saludables y se caracteriza por ser muy bajo en calorías.
Gracias a su composición, resulta ideal para dietas de adelgazamiento y constituye un excelente remedio para combatir la sed.

El melón aporta fibra y, gracias a su alto contenido de agua y potasio, actúa como un laxante natural suave, contribuyendo a la eliminación de desechos del organismo. Además de ser una fuente importante de Potasio y Vitamina C, también provee Fósforo, Magnesio y Calcio.
Pautas de conservación y almacenamiento
El melón puede conservarse de diversas maneras para extender su vida útil:
- Refrigeración: Un melón entero y sin cortar puede durar de 10 a 15 días en el cajón de frutas y verduras de la heladera.
- Cortado y Sellado: Una vez cortado en cubos, puede colocarse en un recipiente de plástico con cierre hermético y mantenerse en el refrigerador por aproximadamente tres días.
- Congelación (Freezer): Una opción muy práctica es congelarlo. Se debe pelar, cortar en cubos y guardar en un envase apto para freezer. De esta forma, su vida útil se extiende notablemente, pudiendo conservarse en buen estado entre tres y seis meses.




