Se aceleró la cosecha de soja: en siete días, se sumaron un millón de hectáreas

Después de semanas marcadas por demoras y lotes intransitables, la cosecha de soja encontró una ventana clave y aceleró con fuerza en la región núcleo. En solo siete días, se recolectaron cerca de un millón de hectáreas, un avance que cambió el ritmo de la campaña, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario.

El giro estuvo directamente ligado al clima. Tras un período dominado por lluvias persistentes y suelos saturados, la estabilidad atmosférica permitió el ingreso sostenido de maquinaria. Días secos, con buena radiación y temperaturas más bajas, generaron las condiciones necesarias para retomar las tareas a gran escala.

Ese envión no solo impactó en la soja. También se avanzó con unas 300.000 hectáreas de maíz temprano, lo que refleja un aprovechamiento total de la ventana climática. En conjunto, el volumen de trabajo alcanzado en apenas una semana marcó uno de los picos más altos de actividad de la campaña.

Aún lejos del ritmo habitual

Pese a la recuperación, la campaña sigue mostrando atraso. El avance de la soja de primera ronda el 68%, cuando en un año típico ya debería estar cerca de finalizar. Las diferencias regionales son marcadas: mientras algunas zonas de Córdoba lograron ponerse al día, otras áreas siguen muy retrasadas.

Además, comenzó a moverse la soja de segunda, aunque con un progreso todavía incipiente.

El regreso de las cosechadoras dejó en evidencia otro problema: la calidad. En varias zonas, especialmente en el este de la región, aparecen granos deteriorados por el exceso de humedad acumulada en las últimas semanas.

Se detectan lotes con granos brotados, manchados y presencia de material extraño, lo que complica la comercialización. A esto se suman casos puntuales de enfermedades fúngicas y niveles de humedad elevados al momento de cosecha, que obligan a tomar decisiones rápidas para no seguir perdiendo calidad.

Menos área, pero mejores resultados

Más allá de las dificultades, los números productivos empiezan a mostrar señales positivas. Si bien la superficie sembrada con soja se redujo respecto del año pasado, los rindes están superando las expectativas iniciales.

El promedio se ubica cerca de los 40 quintales por hectárea, lo que permite sostener un volumen total cercano a los 17 millones de toneladas en la región núcleo.

En paralelo, el maíz gana protagonismo. Con mayor superficie y buenos rendimientos, se encamina a ser el cultivo que empuje los números finales de la campaña.

Un ciclo que apunta a récord

La combinación de ambos cultivos deja un resultado contundente: la campaña 2025/26 se perfila como una de las más importantes de los últimos años en la región núcleo, con una producción conjunta que superaría las 36 millones de toneladas.

El dato es relevante no solo por el volumen, sino porque llega después de un verano complicado, que había puesto en duda el potencial productivo.

Ahora, con el clima jugando a favor y las cosechadoras a pleno, el desafío pasa por sostener el ritmo y minimizar pérdidas en calidad en el tramo final de la campaña.

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