Se viene una ola de frío para Argentina: El informe

Una nueva irrupción de aire polar comenzará a sentirse en gran parte de Argentina durante los próximos días, con un marcado descenso de las temperaturas, precipitaciones en forma de lluvias y nevadas, además de fuertes vientos que afectarán a distintas regiones del país.

Si bien entre el domingo 28 y el lunes 29 de junio se espera una disminución sostenida de la temperatura, los especialistas advierten que el evento más significativo se desarrollará entre el miércoles 1° y el jueves 3 de julio, cuando un intenso frente de aire muy frío avance sobre gran parte del territorio nacional.

El fenómeno estará asociado al ingreso de una masa de aire de origen antártico-polar que irá ganando terreno desde la Patagonia hacia el centro del país, generando condiciones de tiempo invernal más rigurosas y aumentando la probabilidad de nevadas en diversos sectores. La duración de este evento se extendería al menos por 5 días consecutivos, por lo que estaría reuniendo condiciones para ser ola de frío.

Lluvias y nevadas en amplias regiones

De acuerdo con las previsiones meteorológicas, el avance del frente frío provocará precipitaciones en forma de lluvias y nevadas en amplias zonas de la cordillera central de Chile y de la Patagonia argentina. Además, no se descartan episodios de nieve o aguanieve en sectores serranos del área pampeana, especialmente en aquellas regiones ubicadas a mayor altura.

La situación podría generar complicaciones en rutas de montaña y caminos serranos debido a la acumulación de nieve, reducción de visibilidad y formación de hielo sobre la calzada.

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Un sistema de baja presión potenciará el ingreso del aire polar

Desde el miércoles 1° de julio, el escenario meteorológico estará influenciado por el desplazamiento de un frente frío acompañado por un profundo centro de baja presión, conocido técnicamente como proceso de ciclogénesis. Esta configuración favorecerá el ingreso de aire muy frío y reforzará la intensidad de los vientos en distintas regiones.

Las provincias de Chubut, Río Negro y Neuquén serán algunas de las más afectadas por las ráfagas, especialmente en sus sectores occidentales, donde los vientos del oeste y sudoeste podrían alcanzar velocidades de entre 54 y 60 kilómetros por hora.

Por otra parte, el viento sur avanzará con fuerza sobre Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, San Luis y Mendoza, transportando aire de origen polar y provocando un marcado descenso térmico. En estas provincias se estiman velocidades de entre 30 y 50 kilómetros por hora, aunque en algunos sectores las ráfagas podrían superar los valores previstos.

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Temperaturas bajo cero y heladas generalizadas

Con el avance de la masa de aire polar, se espera que las temperaturas mínimas desciendan de manera significativa en buena parte del país, favoreciendo la ocurrencia de heladas de variada intensidad. Las condiciones más rigurosas podrían registrarse sobre el centro y sur del territorio nacional, donde el frío se hará sentir con mayor intensidad durante la primera semana de julio.

Los especialistas recomiendan mantenerse informados sobre la evolución de los pronósticos y tomar las precauciones necesarias ante la llegada de este nuevo episodio de frío extremo que marcará el inicio del mes de julio en Argentina.

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¿Qué es el vórtice polar y por qué influye en el clima?

El vórtice polar es una enorme circulación de aire frío que se forma de manera casi permanente alrededor de los polos de la Tierra, tanto en el Ártico como en la Antártida. Se trata de una extensa región atmosférica caracterizada por la presencia de bajas temperaturas extremas y una amplia área de baja presión, que actúa como una especie de barrera natural para mantener el aire más frío confinado en las regiones polares.

Este sistema está compuesto por fuertes corrientes de viento que giran alrededor de los polos y ayudan a contener las masas de aire helado en las altas latitudes. Cuando el vórtice polar se mantiene estable, el frío permanece concentrado cerca de los polos. Sin embargo, cuando se debilita o se altera su estructura, parte de ese aire extremadamente frío puede desplazarse hacia latitudes más bajas, provocando importantes descensos de temperatura en distintas regiones del planeta.

En términos meteorológicos, el concepto de «vórtice» hace referencia a una circulación organizada del aire alrededor de un centro de presión. En el hemisferio sur, esta circulación se relaciona con sistemas de presión y vientos que giran en sentido horario o antihorario según la configuración atmosférica presente.

Lo más importante es que el vórtice polar funciona como un mecanismo regulador del frío extremo, manteniendo las masas de aire gélido cerca de los polos. Cuando este sistema experimenta perturbaciones, pueden producirse irrupciones de aire polar capaces de generar olas de frío, nevadas intensas, heladas generalizadas y fenómenos meteorológicos extremos en regiones alejadas de las zonas polares.

Por esta razón, el comportamiento del vórtice polar es seguido de cerca por meteorólogos de todo el mundo, ya que sus cambios pueden tener un impacto significativo en el clima de amplias regiones, incluyendo Sudamérica.

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¿Cuánto dura una ola de frío y cuáles son sus principales características?

Una ola de frío es un período de varios días consecutivos en el que las temperaturas se mantienen significativamente por debajo de los valores normales para una región y una época determinada del año. En Argentina, estos eventos suelen producirse durante el otoño y el invierno como consecuencia del ingreso de masas de aire de origen polar o antártico.

¿Cuánto puede durar?

La duración de una ola de frío es variable, pero generalmente se extiende entre tres y siete días, aunque en algunos casos puede prolongarse por más de una semana si las condiciones atmosféricas favorecen la persistencia del aire frío.

Los episodios más intensos suelen estar asociados al avance de frentes fríos de origen polar, acompañados por sistemas de baja presión y fuertes vientos que facilitan el transporte de aire helado desde la Patagonia hacia el centro y norte del país.

Principales características

Entre los rasgos más destacados de una ola de frío se encuentran:

  • Descenso brusco de las temperaturas máximas y mínimas.
  • Heladas generalizadas, especialmente en zonas rurales y del interior.
  • Sensación térmica aún más baja debido a la presencia de viento intenso.
  • Nevadas en áreas cordilleranas y serranas, e incluso en sectores poco habituales cuando el evento es muy intenso.
  • Formación de hielo o escarcha sobre rutas, vehículos y cultivos.
  • Mayor demanda de energía por el incremento en el uso de calefacción.
  • Posibles impactos en la agricultura, la ganadería y la salud de las personas más vulnerables.

¿Cómo se declara una ola de frío?

En términos meteorológicos, una ola de frío no se define únicamente por temperaturas bajas. Para que sea considerada como tal, las temperaturas mínimas y máximas deben permanecer por debajo de determinados umbrales durante varios días consecutivos, valores que varían según cada localidad.

Un fenómeno que afecta a gran parte del país

Cuando una masa de aire polar avanza desde el sur, puede abarcar miles de kilómetros y afectar simultáneamente a provincias de la Patagonia, la región pampeana, Cuyo e incluso el norte argentino. En los casos más severos, las temperaturas bajo cero y las heladas pueden extenderse a regiones donde habitualmente el frío extremo no es frecuente.

Por eso, los especialistas recomiendan seguir los pronósticos oficiales y tomar las precauciones necesarias ante la llegada de estos eventos, especialmente cuando se anuncian temperaturas extremas, fuertes vientos, nevadas y heladas de gran intensidad.

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