Señales de recuperación en la industria y las exportaciones

El dato de febrero encendió alarmas, pero marzo empezó a mostrar algunos indicios de reacción. Con señales todavía desparejas entre sectores, la actividad económica dejó un mapa con focos de mejoras, principalmente en la industria y el frente exportador.

Tras la caída del 2,6% en febrero, distintos relevamientos privados detectaron un rebote moderado durante marzo. El repunte, sin embargo, no fue homogéneo: mientras algunas ramas productivas lograron recuperar dinamismo, el consumo interno y el crédito continúan mostrando debilidad.

Uno de los informes que marcó una mejora fue el de la consultora Analytica, que registró un crecimiento mensual del 0,9% en su Índice Líder de Actividad. Según ese análisis, la recuperación estuvo impulsada por la industria y el sector externo. La producción siderúrgica revirtió la caída del mes previo, mientras que la molienda oleaginosa y la elaboración de aceites mostraron fuertes subas, en parte asociadas al buen desempeño del girasol.

También se observaron señales positivas en sectores vinculados a bienes durables: la producción automotriz creció, al igual que las ventas a concesionarios y el patentamiento tanto de autos como de maquinaria agrícola. Incluso algunos indicadores ligados a la construcción, como el consumo de cemento y el índice Construya, mostraron leves mejoras.

Sin embargo, no todo acompañó. El mismo informe advirtió que el repunte no logró trasladarse al bolsillo de los consumidores. La confianza se deterioró y el crédito destinado a familias continuó en retroceso, lo que refleja que la recuperación aún no tiene un anclaje firme en la demanda interna.

Una mirada similar, aunque con matices, aportó la consultora EconViews. Su “semáforo de actividad” también detectó un rebote en marzo, con mejoras en la industria, el sector energético y las exportaciones. La producción de acero, autos y petróleo mostró avances, al igual que el consumo eléctrico de grandes usuarios.

No obstante, la construcción volvió a aparecer como uno de los sectores más rezagados. Si bien algunos indicadores puntuales crecieron, la actividad general mostró caídas, lo que refuerza la idea de una recuperación aún incompleta. En paralelo, otros datos negativos —como la baja en ventas de combustibles o la caída del crédito— confirman que el escenario sigue siendo frágil.

En el frente externo, en cambio, los números fueron más contundentes. Las exportaciones registraron subas importantes, impulsadas por el agro y la industria, consolidando uno de los principales motores de la actividad en este inicio de año.

Con este panorama, marzo dejó más preguntas que certezas. El desafío hacia adelante será ver si estos brotes verdes logran sostenerse y, sobre todo, si empiezan a derramarse sobre el consumo y la inversión, claves para consolidar un ciclo de crecimiento más amplio.

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